El ciclista vasco está a punto de firmar como gregario de Remco Evenepoel para 2024, pero ese papel nunca le gustó y le llevó a una auténtico guerra durante dos años con Nairo Quintana en el equipo Movistar

"Landa, el líder del Movistar soy yo, que te quede claro para quien trabajas"

Mikel Landa cree que su época como líder de un proyecto ciclista ha tocado a su fin y está a punto de firmar por el soudal Quick-Step para trabajar en 2024 como gregario de lujo de Remco Evenepoel en su estreno en el Tour de Francia la próxima temporada. El ciclista vasco ya no quiere los galones que supone ser la referencia de un equipo en las grandes vueltas, pero a pesar de que en varias épocas de su carrera ha ejercido ese rol secundario, solo ahora lo realiza convencido.   

El ciclista vasco tiene un pasado en el que trabajó para líderes como Fabio Aru, Chris Froome o Nairo Quintana, aunque en este último caso se generó una agria polémica entre ambas ciclistas. Fue en 2017 cuando el ciclista colombiano quiso parar los pies de un joven Landa que reclamaba más protagonismo como cabeza de cartel en las grandes vueltas.    

La polémica estaba servida en el Movistar después de unas declaraciones del colombiano Nairo Quintana en las que dejó entrever que el español Mikel Landa tendría que estar a su servicio como ‘gregario’ ya que él era el líder del equipo, algo que en 2018 deberá determinar la carretera. Según se llegó a filtrar, Nairo le quiso bajar los humos a Landa con un mensaje claro: "Landa, aquí el líder soy yo, que te quede claro para quien trabajas".

 

Nairo Quintana negaba la tensión entre ambos pero el tiempo le quitó larazón: "De verdad no hubo ninguna polémica. Ya habíamos anunciado que había firmado por tres años más, hasta diciembre del 19, y tenía tranquilidad... Eusebio hizo este buen fichaje y cada uno tendría su lugar. Como líder del equipo que era Landa era bien recibido. Para nosotros era una gran ayuda en carreras que posiblemente antes tenía que hacer yo por cumplir tanto con el equipo y con el patrocinador. Antes tenía que estar yo allí y en ese momento hubo una persona más cubriendo ese tipo de competiciones y luego estaríamos en las más importantes que creíamos que me harían llegar en buen estado al Tour".

Nairo Quintana aseguraba en ese momento no sentirse presionado por la condición de español de Mikel Landa. “Con Eusebio lo habíamos hablado bastante bien. Sabíamos que cada uno iba a tener su responsabilidad, cada uno iba a tener sus carreras. Español o no español, sé también el apoyo que me daba Telefónica en Latinoamérica, donde tiene un gran porcentaje de su negocio. Era de la casa y me sentía muy a gusto y agradecido con la marca y viceversa”, señalaba el ciclista colombiano.   

Todo explotó con una 'traición' en el Tour de 2019

Quintana asegura que no necesitaba recordarle a Landa cuál era su condición en el equipo: “Pensaba que era un chico que iba a aportar mucho al equipo. La idea era que en el momento en que tuviéramos que romper la carrera tendríamos un hombre que podría dejar seleccionado el pelotón para el tú a tú en el momento en que se presentara la oportunidad. Era bueno y a mí me gustaba".    

A pesar de que Nairo le señalaba a Landa el rol secundario que debería tener, el ciclista vasco se rebeló y no aceptó esa condición. de hecho anunció un objetivo muy distinto al que le marcaba el ciclista colombiano: "Mi idea era ir al Tour con la misma ambición que al Giro, a disputarlo y a intentar llegar a lo más alto en la general".     

La relación entre ambos explotó en el Tour de 2019 cuando Nairo Quintana culpó a su compañero de haberle perjudicado: "En la etapa del Tourmalet Mikel Landa quería más ritmo, se sentía fuerte. A mí no me gusta que me jodan mi momento, él estaba fuerte y los rivales sufrían. Siguió adelante y buscó su interés, y yo me defendí como pude".   

La mala relación entre el que partía como líder en el Movistar y Mikel Landa no se repetirá en el Soudal Quick-Step, donde el ciclista vasco asume un papel de protector del que huyó durante una década.