El ciclista vasco reconoce que las secuelas de la grave caída en el pasado Giro de Italia han sido peores de lo que pensaba y se ve en condiciones de ayudar a Juan Ayuso en el Mundial de Ruanda

Mikel Landa renuncia al Mundial tras un calvario diario: "Los días llanos o con subidas al 3-4% he visto las estrellas pero he conseguido sobrevivir"

Justo hace una semana Mikel Landa estaba convencido de que se iba a tener que retirar debido a los efectos de la grave caída el pasado mes de mayo en el Giro que le fracturó varias vértebras. Tras acabar la etapa llana de Zaragoza y "ver las estrellas de dolor", pensó que la espalda ya no le iba a dar tregua y que le iba a enviar a casa a descansar.


Sin embargo, su tenacidad y capacidad para llevar el dolor le permitió continuar y ya no cree que nada le frene para llegar a Madrid y completar su octava Vuelta a España. Solo abandonó por una fuerte caída en 2021. 


"La verdad es que he sufrido mucho pero en esta tercera semana las piernas van bien y la espalda va cada vez mejor", afirma el líder de Soudal Quick-Step.

"La espalda me ha lastrado más de lo que pensaba"


Lo peor en esta Vuelta fue hace una semana;: “En la segunda semana vi bastante difícil que pudiese llegar a Madrid, sobreviví, tuve unos días más tranquilos y ahora ya casi estamos al final”.

Mikel Landa recuerda las dificultades de la etaoa de Zaragoza donde la posición aerodinámica en el llano durante muchos kilómetros le dejó muy tocado: “Los días de ese tipo de perfil, con subidas del 3% o 4%, veía las estrellas porque son de los que peor me van para los dolores por la posición sobre la bici. La espalda me está lastrando más de lo que pensaba porque está siendo muy difícil recuperar en La Vuelta”.

Estos problemas de espalda le han llevado a renunciar al Mundial en el que ya tenía plaza otorgada por el seleccionador: “Llamé a Valverde para decirle que lo mejor era no ir a Ruanda, porque se viaja en apenas una semana. No me voy a recuperar al 100% para entonces. En el segundo día de descanso lo tenía decidido al 90%. Después, cuando fui en la fuga y me sentí bien, tuve una pequeña esperanza. A la mañana siguiente, cuando me levanté de la cama dije vale, no voy a poder. Me da rabia porque oportunidades con un Mundial así hay pocas pero en lo queda de temporada Iré a las clásicas italianas, más cortas y con viaje más llevadero”.

El ciclista vasco analiza el último gran esfuerzo que le resta en la Vuelta con la etapa con final en la Bola del Mundo: “Es muy duro, y lo que te deja tocado es antes el camino hasta Navacerrada. A las rampas de hormigón ya llegas justito. ¿Haber podido pelear por algo más en esta Vuelta viendo las fuerzas de la gente? Mi temporada se truncó en el Giro”.