"Aquel día tras el Cuitu Negru, Contador y yo salimos convencidos de que yo había ganado la Vuelta, pero al día siguiente todo se puso en contra y la perdí por confiarme"
El Cuitu Negru, una subida de 19 kilómetros, con una pendiente máxima del 24% y una media del 7,4%, se ascenderá hoy por segunda vez en la historia de la Vuelta. En 2012 se subió por primera vez y ese día se produjo un duelo a muerte entre el líder, Joaquín "Purito" Rodríguez, y Alberto Contador, que se saldó con dos segundos de ventaja del catalán sobre el madrileño, con Alejandro Valverde de testigo de excepción.
"Aquel día Alberto y yo salimos convencidos de que yo había ganado la Vuelta, pero al día siguiente todo se puso en contra y perdí la Vuelta por un grave fallo mío, de exceso de seguridad. Esa Vuelta y el campeonato del Mundo (el que estuvo a punto de ganar en 2013) son los dos graves errores de mi carrera. Y esto no significa menospreciar el triunfo de Alberto", recuerda Purito Rodríguez.
El Cuitu Negru parecía que había dictado sentencia pero fue solo un espejismo. La del día siguiente fue la histórica etapa con final en Fuente Dé, cuando que en el penúltimo puerto, Collado de Hoz, Contador atacó y distancio a Purito en unos metros, alrededor de 15 segundos, y en lugar de cerrar el hueco rápidamente le dejo ir. "Pensé que a dónde iba a ir solo y con 50 kilómetros hasta la meta, muchos de ellos en llano. Fue mi gran error, bajar con precaución. Estaba muy fuerte en aquella Vuelta, en un momento de forma espectacular. Me sentía muy bien subiendo y respondiendo a los ataques de Alberto' y me confié", reconoce Purito.
Lo que no contó Purito fue que Contador había sido el jefe o líder en varios equipos y que pagaba bien a sus gregarios. Por eso, al llegar abajo del desfiladero de La Hermida, cogió a Sergio Paulinho, que había sido su gregario en el Astana. El portugués le hizo un gran trabajo tirando de él hasta Potes. Mientras, por detrás, Purito llevaba a rueda a Valverde, que no quiso entrar en esa guerra y que de hecho le acabó dejando para llegar a Fuente Dé a una distancia de 1:52 de Contador, que le sacó 2:28 a Purito Rodríguez. El catalán perdió el primer puesto y también el segundo, en favor del murciano. Así es la vida del ciclista y del ciclismo, en el que a veces suceden cosas imprevistas.
En plena ascensión a la Collada de la Hoz, saltó Contador a falta de 50 km. para el final. Purito, que siempre se había enganchado cual lapa al de Pinto en sus demarrajes, se tomó con sangre fría la furiosa ofensiva del madrileño. "Tenía fuerzas para responder pero me relajé, creía que aquel ataque no iba a ninguna parte'', comenta Joaquim Rodríguez, que se encomendó a su equipo.
Ángel Vicioso fue el primero en tomar medidas de un desmontado Katusha que no obstante contaba con corredores contrastados como Dani Moreno, Denis Menchov y Xavi Florencio: "Me puse a tirar a bloque y cuando me di cuenta sólo estábamos Purito, Valverde y yo. Aquel movimiento pilló al equipo desorganizado y encima desde la dirección no nos dieron instrucciones, sólo nos metieron estrés porque había atacado Contador. Eso no ayudó, de habernos dado tranquilidad podríamos habernos reorganizado neutralizado el movimiento tirando en bloque'', explica el ciclista aragonés.
"Con lo que me dijo Valverde sabía que estaba todo perdido"
"Subiendo el puerto hubo un momento que dejé a Purito a 200 metros de Alberto. Tendría que haber arrancado porque con el cambio de ritmo que él tiene lo hubiera atrapado'', añade Vicioso, que no obstante achaca la culpa a Katusha "por no haber estado en nuestro sitio''. El de Pinto aprovechó la indecisión del conjunto ruso para dar otro paso más en su táctica y unirse a la fuga, donde le esperaban sus tres compañeros de equipo para tirar. La diferencia caminaba lentamente pero sin parar al minuto. Losada, el único de Katusha que quedaba en liza, tuvo que descolgarse para ayudar a Joaquim.
Jesús Hernández recuerda la perfecta sincronización entre compañeros para ayudar a Contador: "Le hice la última parte del puerto a Alberto y luego un momento crucial fue el de la bajada, en la que Paulinho y él se tiraron tras la moto. Fue clave porque con tantos corredores de por medio como había en aquella escapada era difícil que Purito conectara''. Joaquim estuvo a punto de enlazar pero el catalán prefirió ser cauto: "En el descenso ya les veíamos pero ellos estaban tomando muchos riesgos en la bajada. Preferimos no arriesgar para evitar caídas, y, además, como Valverde iba en nuestro grupo, creíamos que Movistar mandaría descolgar a gente de la fuga para llevar a Alejandro hacia adelante'', relata Purito.
La carta de la escuadra telefónica se activó para arruinar la ambiciosa jugada de Contador, que el finalizar la bajada ya contaba con más de un minuto de renta. Movistar tenía a Beñat Intxausti y Nairo Quintana en el grupo del de Pinto además de llevar a Valverde -tercero en la general a 2:04-, en el de Joaquim Rodríguez. Llegaban 40 km. llanos de valle antes de afrontar la úlitma ascensión del día, a Fuente Dé, y Katusha buscaba aliados. La diferencia seguía creciendo. Adelante continuaban tirando el Pistolero y su gregario luso y detrás sólo Alberto Losada, sin que Purito ni ninguno de los otros seis de la escapada entrara al relevo: "Hablé con Valverde para ponernos de acuerdo y él dudaba. Cuando me dijo que su equipo no ayudaría sabía que todo estaba perdido. Le dije a Losada que tirara por respeto a la carrera''.
Movistar se convirtió en el peor enemigo de Purito
Por su parte, Contador encontró un valioso colaborador en Paolo Tiralongo, ex compañero de su etapa en Astana y al que le había ayudado y dejado ganar una etapa del Giro d'Italia del año anterior. El de Pinto se despegó de su grupo junto al italiano a la salida de Potes a falta de 23 km. en otra valiente decisión. "Supo juntar intereses con Tiralongo e hizo bien en saltar del grupo porque aunque fuera numeroso nadie la ayudaba. Eso es tener una gran visión de carrera'', alaba Benjamín Noval.
Detrás, el posible aliado se convirtió en enemigo. Movistar quiso atacar la segunda posición de la general con Valverde y el murciano demarró en la ascensión a Fuente Dé cuando restaban 14 km. para el final. Purito, mudo de cabeza, no respondió. "No pude seguirle porque tras varios kilómetros tirando sin Losada estaba psicológicamente muy mal''. Vicioso sigue sin entender la decisión del equipo telefónico: "A Movistar le beneficiaba dejar caer a Intxausti y Quintana para llevar a Valverde delante y que así peleara por la victoria de etapa. Al final, no hay tanta diferencia entre ser segundo o tercero. Fue feo lo que hicieron''.
Intxausti, que se descolgó junto al colombiano para tirar con el de Las Lumbreras, responde: "Tácticamente estuvimos muy bien. Con esa estrategia podíamos pelear por la segunda plaza y a la vez por el triunfo de etapa. Así lo demostramos porque Valverde se quedó al final a pocos segundos de pasar a Contador'', cuenta el vasco. Quien acabó ganando fue el de Pinto, que cruzó la meta en solitario sacando más de dos minutos y medio a un Purito desfondado para sentenciar la tercera grande del calendario, finalizando el catalán tercero tras el de Saxo Bank y Valverde y sin que pudiera sacar diferencia suficiente en la Bola del Mundo Noval aún se emociona al recordar aquella proeza: "Me quedo con el abrazo que me di con Alberto. Fue un momento de euforia, y más después de todo lo mal que lo habíamos pasado. Significó un poco el regreso de Contador'', se sincera el asturiano. En el bando contrario, Purito también se engrandecía con la deportividad con la que se tomó aquella derrota. "Ángel, no estés triste. ¿Acaso tienes algún problema grave o tienes algún niño enfermo? El ciclismo es así tío'', le decía el catalán en la habitación del hotel a un desconsolado Vicioso.
Contador derrocó el férreo orden establecido por Purito Rodríguez y Katusha en aquella Vuelta. Pero aparte de derribar a aquel rocoso Joaquim, el de Pinto empezó a edificar en Fuente Dé el mito que se rebela contra el actual ciclismo de los pinganillos, a construir el monumento al ciclismo romántico. "Sin duda ha sido una de mis jornadas más bonitas. Lo recuerdo con cariño. Vi que tenía opciones de poder poner la carrera patas arriba y fui a por ello. Creo además que es una de las más recordadas por los aficionados por todo lo que supuso. Después hicimos algo parecido en la Vuelta de 2016 en Formigal, pero la renta no fue la misma", rememora el propio Alberto.