Armstrong lamenta ahora haber creado un 'monstruo' en su carrera "que buscaba la manera de odiar a muerte a todos los rivales y ser desagradable"
Hace unos años Lance Armstrong sacó su habitual perfil agresivo al valorar que las rivalidades actuales entre las grandes estrellas daban "asco". El ciclista estadounidense consideraba que en el deporte de elite había que "odiar a muerte" a los que quieren ganarte. Ahora ha relajado ese discurso y, de hecho, lamenta en una entrevista en un podcast haber sido tan duro en su carrera y haber diseñado una personalidad tan prepotente mientras competía.
Para Armstrong, ser una gran estrella es poco compatible con ser una figura empática: “No creo que haya muchos tipos realmente ‘agradables’ en la cima del deporte pero hay que saber no pasar ciertos límites".
"Llevé esa mentalidad demasiado lejos"
El mito estadounidense lamenta ahora haber sido tan desafiante en su carrera profesional: “Hacíamos de las rivalidades deportivas algo personal. Quería odiar a los rivales. Y lo trabajaba. Era parte del proceso pero llevé esa mentalidad demasiado lejos. Funcionó en la bici, pero no funcionó fuera de la bici. Y esa es una lección que aprendí por las malas".
Una intensa y enriquecedora etapa de trabajo con terapeutas le han hecho ver el mundo de una manera mucho más relajada: "Durante toda mi vida me abrí paso a base de fuerza de voluntad. Nunca pensé en la salud mental ni en la terapia, ahora sé que la vida va de otra cosa".
A Armstrong le han enseñado un nuevo camino: “No descubrí esa parte de la ‘caja de herramientas’ hasta hace seis o siete años. Y ha sido lo más transformador que he hecho en mi vida".
"Quiero ralentizar ahora mi vida"
El proceso al que se sometió incluía sesiones intensivas de varios días trabajando en profundidad distintos aspectos emocionales: "Cinco días de sesiones, diez horas al día, desmontándolo todo. Si no te entregas completamente, no funciona y yo lo hice".
El ciclista americano ha aprendido a alejarse de aspectos nocivos en su vida: “Cuando miras mi vida desde fuera, ves dos momentos en los que todo cambia: la terapia y dejar de beber. A partir de esos cambios he encontrado una nueva forma de vivir. Los últimos siete u ocho años han sido increíbles".
En este aprendizaje ha conseguido apartar a aquellos que no le portaban nada positivo: "No puedes pasar por una historia como la mía sin descubrir quiénes son tus verdaderos amigos. Es una de las lecciones más importantes que aprendí".
Con 54 años lo que más le mueve actualmente es saber disfrutar de la vida pasito a pasito: "Cuando tu vida va tan rápido como la mía, no puedes capturar los recuerdos. Quiero ralentizar todo y capturar todos los recuerdos posibles".