La leyenda del ciclismo ganó la París-Roubaix en 1981 después de caerse 7 veces, llegándole a tirar hasta un perro, y no dudó en calificarla como la peor carrera que había disputado en su vida

Bernard Hinault: “La París-Roubaix es una carrera de mierda con adoquines para cerdos”

Muchos grandes del ciclismo como Miguel Indurain, Alejandro Valverde, Jacques Anquetil, Chris Froome, Greg Lemond, Alberto Contador… no consiguieron ganar la París-Roubaix o ni se atrevieron a circular por sus infernales adoquines.

Alguna leyenda del ciclismo, como es el caso de Bernard Hinault, sí que ganó la París-Roubaix pero era una carrera que odiaba y que no soportaba

El ciclista francés ganó con 27 años la edición de 1981 pero lo hizo solo para cerrar bocas y demostrar que era capaz de conseguir cualquier objetivo que se propusiera. Le retaron a vencer y pese a su odio cerval a los adoquines se preparó, sufrió, acabó con el cuerpo magullado pero se llevó el trofeo.

Se cayó siete veces y le tiró hasta un perro

En su primer intento en el Infierno del Norte en 1980, Bernard Hinault terminó en cuarto lugar, a más de seis minutos del ganador Francesco Moser, que ganó su tercera París-Roubaix. Más tarde ese año, Hinault ganó el Campeonato Mundial, lo que significa que comenzaría la París-Roubaix de 1981 con el maillot arcoíris.

[Img #64650]

Ese día llovió, lo que resultó en un día extremadamente difícil sobre los adoquines. De hecho, Bernard Hinault se cayó siete veces. En un momento dado tuvo que correr por un campo para evitar una moto que se había estrellado delante de él. Cuando faltaban 13 kilómetros, un pequeño perro negro corrió delante de Hinault y le derribó nuevamente.

‘El Tejón’ volvió a montar y, enfurecido, partió en persecución del pequeño grupo líder del que había formado adelante. Al llegar al velódromo de Roubaix, la carrera se desarrollaba entre un grupo que incluía algunos corredores realmente fuertes. Además de Hinault había tres ganadores de la carrera: Moser, Roger de Vlaeminck y Marc Demeyer.

Prometió no volver tras ganar en 1981

Cuando restaba más de una vuelta de la pista, Bernard Hinault comenzó a meter esa marcha más que le convirtió en una leyenda. Demeyer superó al bretón durante unos segundos antes de que Hinault retomara el liderato. Al salir de la última curva, parecía que De Vlaeminck iba a rodearlo, pero Hinault aguantó.

Nada más acabar y preguntado por la prensa presente ofreció una declaración sorprendente que ha quedado enmarcada en la historia del ciclismo profesional: "Hala, ya he ganado esta mierda de la París-Roubaix, espero no volver a ver esos adoquines para cerdos, adiós".

No cumplió su palabra y corrió una vez más. Acudió como campeón defensor en 1982. Algunos lo criticarían después por no volver a participar en la París-Roubaix, pero en un momento respondió diciendo: "No voy a las oficinas y le digo a la gente que trabaje".