Cipollini: "En una Vuelta un ciclista español me llamó hijo puta, ese día no le cacé, pero al día siguiente le pille por banda y ...."
Mario Cipillini ha sido una de las grandes estrellas del ciclismo de las últimas décadas y uno de los más excéntricos y, por lo tanto, de los que existen más historias y anécdotas.
Una de ellas fue cuando fue multado en una autovía circulando a 100 kilómetros por hora con su bicicleta. “Eso fue en 2003. Dicen que iban a 70 km/h pero posiblemente eran 95 o 100. Me puse detrás del Smart de mi mecánico en la carretera que conecta Livorno con Pisa. Yo estaba escuchando música en mi walkman y estaba yendo detrás del coche cuando vi que la policía me paraba. En ese momento me multaron por exceso de velocidad y por conducción temeraria. Después de monté y seguí mi camino”, comenta el velocista italiano.
Otro de sus anécdotas o, mejor dicho incidente, se produjo en la Vuelta a España de 2000 con el ciclista español Francisco Cerezo. “Ese año no quería ir a la Vuelta a España ya que mi padre estaba en coma y mi madre estaba muy angustiada. En la cuarta etapa el pelotón se partió. Cuando iba en el grupo de cabeza me roce con otro corredor y me gritó “¡Hijo de puta!”.
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"Inmediatamente traté de ajustar cuentas, pero se escapó. No sabía quién era, no era nadie, pero lo vi y al día siguiente lo atrapé y le di una paliza. Le metí un gancho de derecha en la cara y lo dejé seco”, comenta un Cipollini que fue descalificado por esa paliza a Cerezo tras la que necesitó tres puntos en la cara.
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Cipollini no oculta que otra de sus pasiones son las mujeres, una pasión que le hizo hasta parar en una carrera para ligar. “Me obligaron a participar, creo, en la Coppa Agostoni. En el circuito final, Alessio Di Basco y yo nos separamos en la primera subida. Entramos a una casa, donde nos habían invitado a almorzar en el jardín y vimos pasar al grupo a cada vuelta. El problema era que Di Basco quería que su director pensara que, en lugar de abandonar, se había ido a entrenar. Entonces embellecimos el cuento y un periodista escribió una historia de amor. Pero esa vez, no era cierto”, comenta el ciclista italiano.
En una etapa de la Vuelta a España en 1993 cuando se estaba ligando con una periodista tuvo que dejarlo en medio del cortejo. “En la Vuelta al 93 en San Sebastián, estaba prestando toda mi atención a una periodista del Diario Vasco en el pueblo de salida. Ella estaba guapísima y con un vestido ajustado. Estaba totalmente absorto en palabras y pensamientos cuando escuché la radio en un auto del equipo diciendo que ya habían lanzado el primer ataque. Cogí mi bicicleta y salí disparado para alcanzar al grupo a 60 km/h.
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El día que se muera Mario Cipollini no quiere ir al cielo o al infierno, quiere ir al lugar dónde estén las mujeres. “No quiero ir al cielo o al infierno, espero ir donde están las mujeres”, comenta el ciclista transalpino.