Antoine Voyer, entrenador de la época negra de dopaje del equipo Festina y azote de Lance Armstrong, comparte una reflexión demoledora sobre el rendimiento superlativo del ciclista esloveno que le recuerda al del tramposo estadounidense

"Con Pogacar ya tenemos un nuevo ciclista mutante, es inhumano ir a 28,5 km/h durante 6 kms al 6,3% y acabar fresco en meta mientras todos llegan destrozados "

Cuando un ciclista profesional gana con una diferencia abismal como está haciendo Tadej Pogacar o hace dos décadas Lance Armnstrog se despiertan sospechas de dopaje.

Antoine Voyer es un entrenador de ciclismo que pasó de ser un experto en dopar ciclistas hace poco más de dos décadas a ser el azote de los ciclistas que hacen trampas. Este entrenador francés fue uno de los culpables de la época más negra del ciclista francés trabajando para el Festina.


Desde entonces ha señalado con éxito a muchos tramposos que no lo parecían. Uno de los más perseguidos por Voyer fue Lance Armstrong pese a que nunca había dado positivo en un control.


El último señalado por Voyer es Tadej Pogacar. El entrenador francpes cree que sus datos de potencia no son creíbles y ha compartido un análisis demoledor llamándole 'mutante', el mismo calificativo que le puso a Armstrong cuando destrozaba todos los récords:


"El análisis de los vatios de Pogacar mutando en la altura del Giroes asombroso. Solo hace falta que cualquiera lea y juzgue..
Basta con ver que Romain Bardet que acabó segundo en Livigno fue a ¡80 vatios y 3 km/h menos que el esloveno!


Pogacar atacó a más de 2.000 metros en  la cima del Col de Foscagno. ¡Subió a 28,5 km/h en pendientes del 6% durante 14 minutos, desarrollando entre 450 y 510 vatios estándar! Es inhumano, grotesco después de 6 horas de carrera y otros tres puertos a gran altura. ¡Bardet tardó 1 minuto y 43 segundos en cubrir ese pequeño tramo de 6,65 km! El francés desarrolló una potencia e 400 Watts, un rendimiento excepcional pero con 80 vatios y 3 km/h menos, ¡a 'sólo' 25,5 km/h!


Pasada la cumbre, tras un descenso de 4 minutos, Pogacar retomó su potencia ilícita que osciló entre 450 y 500 vatios durante 5 minutos hasta llegar hasta Quintana y psarle. Bardet necesitó otro minuto extra y terminó segundo. La frescura de Pogacar en la meta contrastó con el cansancio del resto de competidores de cabeza que pedalearon entre 80 y 100 vatios menos en la final y llegaban destrozados.

En mi época había un ciclismo de dos velocidades, dopado versus no-dopado. El mutante está aquí, mucho más rápido y con poder ilimitado. Sin signos de fatiga. Sentado en el sillín, como si estuviera caminando y respirando tranquilamente. Esto mata la bicicleta".