Orluis Aular relata la época "más frustrante" de su carrera en la que tuvo que cargar con comida en España "para poder pagar el alquiler y las facturas porque no llegaba con lo que ganaba en las carreras"

De repartidor de Glovo a Esprinter estrella de Movistar: "Era invierno, me perdía mucho, hacía mucho frío, lluvia, la noche... Lo pasé mal, sí"

El esprinter estrella de Movistar tiene una insólita historia detrás que le ha hecho más fuerte y ha cincelado una carrera basada en la confianza y la pelea constante por esquivar los obstáculos. 

Orluis Aular es el único ciclista profesional de la historia que ha combinado las carreras de elite con los repartos de comida para ganarse la vida. En una dura etapa de su vida, la estrella venezolana tuvo que buscar una salida a una situación desesperada y se alistó en Madrid a la legión de repartidores en bicicleta de Glovo. "Si miro dónde estoy y de dónde vengo, es una gran alegría y casi un milagro", cuenta a ABC en una entrevista.

Tras destacar en su país de origen, fichó en España por un equipo modesto como el Cartuchos Rodríguez Magro. Luego buscó otra oportunidad en Bélgica con contratos precarios y escasas oportunidades para competir: "Fueron dos años muy difíciles, tuve que regresar a España sin equipo".

Tras esa experiencia fallida en Bélgica se trasladó a Madrid y ahí comenzó su historia como el repartidor de Glovo más rápido de la capital de España: "No me llegaba para pagar el alquiler, los servicios, las facturas. Y, como montaba en bici, me puse a trabajar de repartidor de Glovo".

"Perdía mucho tiempo revisando el móvil"


Recuerda que esa época negra de su vida como "algo frustrante. No podía correr y piensas que no vas a cumplir tus sueños. Fueron tres meses y me costó mucho. No sabía cómo funcionaba la entrega de pedidos, la recogida, me perdía por las calles... Tuve que aprender rápido".


Su vida era muy complicada y desesperante para alguien que veía como se alejaba su sueño de ser ciclista profesional: "Vivía en Navalcarnero y tenía que terminar mi turno a las 11 de la noche. Me iba hasta Príncipe Pío en bici y cogía el bus. Casi una hora de trayecto. Y al día siguiente, el camino inverso para estar al mediodía en el trabajo. Por suerte no tuve ningún accidente, me manejaba bien con la bici, pero no con las calles. Me recuerdo parando a cada rato para chequear el móvil. Y era invierno, hacía mucho frío, lluvia, la noche. Lo pasé mal, sí".

En la bicicleta de reparto intentaba llevar un ritmo alto: "Como repartidor considero que era rápido. Soy ciclista profesional y velocista, ja, ja, ja. Llegaba con mucha rapidez a los sitios, pero me liaba siempre con las calles y perdía mucho tiempo revisando el móvil. La bolsa de reparto no era un problema. No tenía dinero para comprar una bicicleta. Yo utilizaba para el trabajo una de carretera que me había regalado el equipo belga en el que corría y por el que no renové. Y me ayudaba mucho la compañía de mi compatriota Leangel Linarez, que utilizaba una mountain bike".

"Fue una época difícil"


Tras esos tres meses le llegó una oferta que le cambió la vida:  "Fue una época difícil, que pude superar con constancia y paciencia. Pensaba que el equipo belga iba a cubrir mis gastos, pero no. Lo mejor fue quedarme a vivir en España y que al menos gané algo de dinero. Siempre he sido una persona positiva y por suerte el futuro me deparó cosas buenas".

Se fue a correr a un equipo japonés y su situación comenzó a enderezarse: "Tenía la motivación de los Juegos Olímpicos en Tokio. Vivía con Mancebo en Osaka, yo cocinaba y él me ayudaba con los entrenamientos. En realidad, era como mi tutor. Teníamos muy buen ambiente. Hemos seguido con la amistad después. Hace poco estuve en su pueblo, Navaluenga, compartiendo una barbacoa".

Tras esa experiencia se afincó en España y firmó por Caja Rural. Cinco triunfos en cinco temporadas le afianzaron como un buen esprinter y le abrieron las puertas en 2025 de Movistar, su primera oportunidad en un equipo World Tour: "Conseguí adaptarme al ritmo del ciclismo en Europa, he mejorado cada año y gracias a la constancia he podido cumplir el sueño de niño".