El ciclista que fue despedido del Kern Pharma por pasarse de gracioso sentencia “que le paran por la calle y siente vergüenza por …”
El ciclista del Kern Pharma, Kiko Galván, fue despedido por pasarse de gracioso durante un entrenamiento y parece que ahora se ha dado cuanta, meses después de lo que hizo.
El caso fue muy polémico porque se viralizaron sus imágenes en redes sociales en las que se podía ver a Kiko Galván poniendo en riesgo a los vehículos que circulaban en la carretera de doble sentido conocida como 'L'Arrabasada' (BP-1417) saltando en varias ocasiones el separador de ambos sentidos de la vía.
![[Img #64094]](/media/diariodeltriatlon/images/2025/12/24/20251224080458000064094.jpg)
Ahora Kiko Galván ha querido utilizar sus redes sociales para pedir perdón, a su manera, de la imprudencia que cometió. “Nunca pensé que el ciclismo lo viera tanta gente. Siempre creí que éramos cuatro locos y ya”, comenta el ex ciclista del Kern Pharma.
El ex ciclista del Kern Pharma ahora reconoce que le da vergüenza lo hizo, no por el acto, sino por haber decepcionado a sus padres. “La gente me reconoce, me para, me pregunta. Y yo sonrío, pero por dentro me da vergüenza. Vergüenza de haber fallado. De decepcionar a mis padres”, sentencia Kiko Galván.
MENSAJE DE KIKO GALVÁN
Nunca pensé que el ciclismo lo viera tanta gente.
Siempre creí que éramos cuatro locos y ya.
Este año tuve que vender mi coche después de que me echaran del equipo.
Salí del concesionario y me fui andando a casa.
Ahí entendí lo rápido que puede cambiar todo.
Desde entonces entreno vestido de negro.
No por estética, sino porque es como me siento.
Y aun así, la gente me reconoce, me para, me pregunta.
Y yo sonrío, pero por dentro me da vergüenza.
Vergüenza de haber fallado.
De decepcionar a mis padres.
A mi gente.
A mi novia, que ha sido la única que me ha sostenido cuando todo se caía.
No escribo esto para dar pena ni para justificar nada.
Me equivoqué.
Un error tiene consecuencias y las estoy pagando.
Pido perdón a quien se haya sentido afectado.
Dejar la bici no me duele.
Viví el ciclismo como quise: a tope, con el corazón, sin medias tintas.
Lo que duele es sentir que has decepcionado a los tuyos.
Eso es lo más duro.
Hoy no me despido.
Solo paro.
Respiro.
Y sigo adelante, como pueda, pero con los pies en el suelo.
Porque la vida no siempre te deja elegir el camino,
pero sí cómo lo caminas.