El Galibier, el gigante a 2.744 metros que llevó a Contador a "acabar a gatas 4 kilómetros y pidiendo un bocadillo como un brazo en meta para poder recuperar"
Ahora es más complicado ver a un ciclista profesional de los punteros sufrir una pájara descomunal que le descuelgue por completo en una etapa de montaña, pero hace una década aún se podían ver ese tipo de crisis en las grandes vueltas. Alberto Contador recuerda el momento más débil en el que ha escalado un puerto en el Tour y cómo se recuperó con una fórmula poco ortodoxa actualmente.
Se escalaba el Galibier, el puerto que se corona hoy a 2.744 metros sobre el nivel del mar, y ocurrió algo que Alberto Contador nunca ha podido olvidar.
El ciclista madrileño aún sufre cuando recuerda esa etapa del Tour de hace 13 años: "Esa etapa del Tour de 2011 me emociona. Muchos dirán será porque levanto los brazos con una gran victoria, pero no. Venía de conseguir la victoria en el Giro y dos semanas antes el equipo Saxo me dice que vaya al Tour. Empiezo el Tour con una caída, perdí tiempo y me quedé descartado para la general y pasó lo que pasó en la montaña".
Contador recuerda como "llegó la etapa del Galibier y Andy Schleck hizo un ataque de lejos, muy valiente, de diez y dije, no salgo a por él, ya le pillaremos después, tenía que haber salido en ese momento pero no salí y recuerdo empezar a subir el Galibier, doy algún relevo a Cadel Evans y me veo flojeras y me dije, Alberto para que saltan las alarmas.
"Es superimportante comer bien nada más cruzar la meta"
La pájara llegó para recordarle que no había comido lo suficiente y nada más cruzar la meta hizo algo que sorprendió a sus compañeros pero que fue muy efectivo: "No tenía ningún compañero para pedirle un gel ni nada y a 3-4 kilómetros de meta iba a gatas, me dije Alberto da pedales porque tienes que dar pedales redondos e intenta llegar. Pasé línea de meta, llegué temblando al autobús, no me acuerdo ni cómo llegué y ni siquiera me duché. Pillé un bocadillo como un brazo de grande con el pajarón y comí bien".
El consejo de Contador para los días en los que un ciclista profesional o aficionado sufra una pájara es simple: comer a tope nada más bajarse de la bici. "Cuando coges una superpájara o como se denomina técnicamente crisis de hambre bestial es superimportante nada más terminar comer a tope, porque aunque parece que es imposible recuperarse no es así. Tu cuerpo se ha quedado tan vacío, has vaciado tanto tanto el depósito que cuando al cuerpo le das comida lo absorbe todo", aconseja Contador.
El tricampeón del Tour señala que una pájara no debe tener consecuencias en la energía del ciclista de cara a un nuevo esfuerzo al día siguiente: "El que hayas tenido una pájara no significa que al día siguiente vayas a ir mal. Todo lo contrario, si nada más terminar comes bien al día siguiente puedes ir como un avión, si consigues recargar los depósitos. Yo, a pesar de la tembladera con la que llegué conseguir recuperar y al día siguiente hice una de esas etapas que me gustan a mí atacando de lejos y a tope".