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"Ha sido una escabechina, han multado a tantos cicloturistas que la policía local ha pedido refuerzos a la Guardia Civil para poder dar a basto"

Hace una semana en la pequeña localidad alicantina de Lliber, con solo 882 habitantes, se convirtió en referencia mundial del ciclismo, ya que por primera vez en la historia de este deporte a nivel profesional diez componentes de un equipo World Tour fueron multados cuando salieron a entrenar al saltarse una norma dentro de la población y ser cazados por un policía local.


Esta semana los afectados por lo que parece ser una 'persecución' han sido varias grupetas de cicloturistas que fueron parado y multados por un policía de la localidad que decidió convertirse en el azote de los ciclistas aficionados y sumó en un solo día más de un centenar de multas a 100 euros cada una.

"Ha sido una escabechina. El policía local de Lliber estaba tan desbordad a la hora de redactar las multas que ha tenido que llamar a la guardia civil para que vinieran a ayudarle", indica uno de los ciclistas aficionados multados tras transitar por Lliber en un momento de su día de entrenamiento.

"Hemos caído como moscas. Lo que ha ocurrido esta mañana en Llíber ha sido increíble, llevó tres décadas entrenando y jamás había visto ni pído nada parecido. Ha sancionado al equivalente a un gran pelotón del Tour. No daba abasto para controlar la situación y han llegado hasta agentes de la guardia civil para que no se les escapara nadie", indica otro de los afectados por el excelo de celo policial.


 

Según el diario Levante, lo que ocurrió es que los cicloturistas más por desconocimiento que por otra cosa, se metieron en contradirección por las callejuelas. La travesía está cerrada ya que se está celebrando un mercadillo de Navidad. Se desvía el tráfico por fuera del pueblo, por los viales entre viñedos pero decenas de ciclistas se han metido por las calles y se han saltado tres direcciones prohibidas. No una ni dos. Tres. Entraban en Llíber desde Senija o Gata y en la salida hacia Xaló se topaban con el Policía Local y la Guardia Civil. Ha habido momentos en los que se han formado "colas" de 30 ciclistas sancionados. Todos esperaban obedientemente  a pagar la multa de cien euros.


Quizá hoy, por la situación extraordinaria de que la travesía está cerrada al tráfico, convenía reforzar la señalización y dejar claro que callejear en bici desde la entrada a Llíber por Senija y Gata era ir directo a la multa. En ese itinerario urbano, están las tres señales de prohibido que los ciclistas se han saltado. Los deportistas van a piñon fijo. Pasa el primero. Y todos detrás. Cuando los paraban a la salida del pueblo, se quedaban sorprendidísimos. No tenían ni idea de que habían encadenado tres contradirecciones.

La Policía Local y la Guardia Civil están decididos a atajar el peligro que supone para los vecinos, muchos mayores, que estos deportistas no respeten los semáforos ni la señalización. En estas fiestas, con la notable afluencia al mercadillo y muchos visitantes que caminaban por las callejuelas, era un riesgo que los ciclistas se metieran en contradirección. Era incluso un riesgo para los ciclistas que pedaleaban en la dirección correcta y que "tropezaban" de cara con otras grupetas.


El auge del turismo ciclista es una bendición para la Marina Alta alicantina pero ha crecido tan rápido que se están produciendo conflictos.  Ha irrumpido con tanta fuerza que se echa en falta pedagogía, que a los ciclistas, muchos de ellos extranjeros, les quede claro que no pueden ir a sus anchas por pueblos de calles estrechas como Llíber. Además, al incumplir las normas (muchas veces por pura ignorancia), los ciclistas, que también son usuarios vulnerables de las carreteras, también se ponen ellos en peligro.