"Hace 30 años todos los grandes de ciclismo se odiaban a muerte, era imposible que las estrellas fueran amables entre ellas como ahora"
Tras una extraordinaria carrera profesional como ciclista en los 80 con legendarios duelos con Pedro Delgado, Robert Millar cambió de sexo en 2003. Ahora se llama Philippa York, ha sufrido mucho por este cambio por las críticas recibidas y reniega en una entrevista concedida a El Mundo de esa etapa como ciclista masculino: "Si hubiese podido, Robert Millar nunca habría existido".
¿Cómo es su vida ahora?
Estoy en el Tour, pero de una forma muy diferente a cuando corría. Hago de comentarista y de periodista. Este es un mundo sorprendentemente amigable. En mi época no me gustaban mucho los periodistas, porque siempre nos requerían en nuestro tiempo de recuperación. Así que no les dedicaba demasiado tiempo. Era difícil entrevistarme, porque no quería perder mi descanso durante las carreras.
¿Ha cambiado mucho el ciclismo?
No, porque los buenos corredores siguen ganando. Si tienes talento, vas delante. Si no, seguramente no llegarás ni a profesional. Pero, ¿no era más divertido antes? No creo. Puede ser que hubiera menos control por parte de los equipos. Y antes dependía más de uno mismo ser profesional. Ahora todo el mundo tiene que ser profesional.
¿Pogacar o Vingegaard?
No tengo preferencias, de verdad. Me gustan los dos. Tienen caracteres diferentes. Pogacar es seguramente más divertido y Vingegaard es más serio. No se puede elegir, vamos a vivir una estupenda batalla en los Pirineos. Será un mano a mano entre los dos, Pogacar no puede dejar de atacar en cada rampa que vea.
¿Le recuerda a alguna rivalidad del pasado?
El Tour de Francia siempre está abocado a una rivalidad entre dos corredores. Y es lo que estamos viendo aquí. Por momentos, me recuerda a Indurain contra Rominger. Quizá es una dinámica diferente que cuando Hinault y Lemond o Fignon, porque ellos tenían personalidades enfrentadas. Los corredores probablemente son más amables entre ellos ahora. No se odian. Antes ya nos odiábamos incluso en la presentación de la carrera. Ahora ellos no dan la impresión de tener el mismo nivel de intensidad.
¿Cómo recuerda sus batallas con Perico?
Cuando corrí mi primer Tour y me metí en la primera escapada, recuerdo que ya estaba con Perico, creo que era por Normandía. Nuestras carreras siempre estuvieron mezcladas. Y siempre me gustó. Era un corredor honesto. Corría como lo tenía que hacer, nunca trataba de engañarte. En la Vuelta que me ganó al año siguiente, probablemente yo era el corredor más fuerte. Pero era mi primera vez como líder y cometimos errores. Aquel día fatídico en Segovia...
¿Cuál es su mejor recuerdo como ciclista?
Cuando gané la Montaña en el Tour, esperaba hacerlo, no fue una sorpresa. Probablemente la primera etapa que gané en el Tour, en 1983 [Bagnères-de-Luchon, por delante, cómo no, de Perico Delgado], porque no estaba seguro de que pudiera llegar a ese nivel.
¿Cómo fue el proceso de pasar de ser Robert Millar a ser Philippa York?
Hubo momentos en los que estuve a punto de desmoronarme. El ciclismo te lleva a tus límites físicos y mentales, aprendes lo fuerte que eres. Pero si tienes disforia de género, te alcanza en algún momento. Llegué a un punto tan malo en mi vida que tuve que cambiar. Y tuve que plantearme a mí misma: ¿Sabes lo que vas a hacer? Luego vino la parte médica, encontrar un profesional que me brindara su ayuda. Eso me llevó cuatro años. Durante ese tiempo tuve que ir preguntándome sobre lo feliz que era con los cambios, en cada etapa. Yo conseguí llegar al final, pero podría haberme tenido que parar en cualquier punto. Tener que detener las cirugías y todo. Es un proceso de estar feliz, feliz como soy ahora.
¿Cuál fue la parte más difícil, la médica, la social, la mental?
Todo es difícil porque en cada etapa tu medicación cambia, tu psicología cambia, nunca sabes qué va a pasar cuando termines. Cada paso que das te preguntas, '¿voy a parar?, ¿voy a estar mejor?, ¿estoy contenta por hoy?, ¿debo pasar al siguiente nivel?' Hasta que llegas a los pasos finales de la cirugía. En cada nivel te preguntas si lo estás haciendo bien o no. Dijo que sabía que era diferente desde que era niño. Sí, desde que tenía cuatro o cinco años. Cuando iba a la escuela los chicos jugaban con los chicos y las chicas con las chicas. Cuando estaba en el lado de los chicos, me preguntaba, '¿por qué no puedo jugar con ellas?' Pero ya sabes, no puedes hacer eso siendo un niño.
¿Vivió momentos complicados durante su carrera profesional?
A veces tuve que meter los problemas en algún sitio de mi cabeza y apagar el lado emocional. Simplemente no tener emociones, pero de repente ves algo y vuelve lo que me decía que desearía ser otra persona. Los fallos del sistema. Tenía momentos donde no quería ser Robert Millar, el ciclista. Si pudiera haberlo hecho, habría comenzado el proceso de cambio de sexo cuando tenía 12 o 13 años y nunca hubiera existido el ciclista.