El suizo Alex Zülle recuerda la que fue la mayor obra de arte en montaña justo hace 30 años del genio navarro en los cinco tour de Francia que conquistó

Hoy se sube La Plagne, la cima donde Induráin reventó el Tour de 1995: "Yo muerto y se acerca Miguel con una tranquilidad cojonuda y me dice ¡aupa Suiza!"

El Tour de Francia visita La Plagne, la mítica cima de Los Alpes donde Miguel Induráin cimentó su quinta y última victoria en la carrera francesa y donde mutó a escalador consumado reventando a todos los especialistas en la montaña que no podían creerse su facilidad para escalar como si pesara 60 kilos.


Esa quinta victoria del genio navarro se construyó de una manera atípica para lo que solía ser su guión habitual que era conseguir amplias rentas en la contrarreloj y administrar esa ventaja en la montaña. 

Consiguió muy poca ventaja en la contrarreloj


De hecho, en la etapa previa a la contrarreloj precia a Los Alpes terminaba en la ciudad ciclista de Lieja con un perfil similar a la clásica belga, jalonado de cotas. A falta de 30 kilómetros Indurain lanzó un demarraje bestial en un repecho al que solo pudo responder Johan Bryuneel. Sin recibir un solo relevo por parte del de Once fue incrementando la diferencia ante un pelotón perplejo viendo la nueva ambición del gigante de Villava. Llegaron a meta con casi un minuto de diferencia. Bruyneel se llevo la etapa y el amarillo pero Indurain atemorizo a todos sus rivales.

Con la exhibición dada el día anterior nadie dudaba de que la contrarreloj sería el segundo mazazo de Indurain al Tour. Sin embargo víctima del esfuerzo del día anterior, el navarro no pudo sentenciar la carrera como solía acostumbrar. Gano la etapa pero sin la solvencia de años atrás, aventajando en tan solo 12 segundos a Bjarne Riis. El resultado de la incursión belga fue beneficiosa pero no definitiva y abría la puerta a sus rivales.

Tras el periplo belga, llego el día de descanso y el traslado hacia los Alpes. Al día siguiente era la primera etapa de montaña con final en La Plagne. Alex Zulle, que perdió cuatro minutos en la crono, se escapó al inicio de la etapa. A pie de La Plagne, la diferencia del suizo era considerable y peligrosa. Por lo que Indurain tomó la responsabilidad y con un ritmo asfixiante destrozó en menos de un kilometro al reducido pelotón en busca del suizo del Once. La imagen de que todo ciclista se ponía a rueda del navarro y aguantaba solo unos metros su ritmo quedó grabada en la retina de los aficionados. No pudo alcanzar al suizo pero la exhibición del navarro fue definitiva para sus rivales.


Zülle ganó y Miguel decidió la carrera a su favor

Zulle ganó la etapa y se convirtió en el principal rival del navarro con Riis en tercera posición. Rominger confirmaba que no lucharía por la victoria final y Berzin desapareció. El ruso se retiraría en la etapa siguiente camino de Alpe d'Huez, donde Marco Pantani consiguió su primera victoria en la carrera francesa. A día de hoy es la ascensión más rápida de todos los tiempos.

Alex Zülle recuerda una anécdota que le dejó marcado para siempre: "El día de La Plagne, llegué muerto. Después, llegó segundo Induráin. Estamos ahí esperando detrás de los camiones, para el podio y demás. Yo estaba bebiendo no sé cuántos litros de agua, Coca-Cola… Tenía el estómago muy mal. De las barritas, el agua, el calor... Estaba sentado, muerto. También con calambres. Al límite. Y llega Miguel y me dice: ‘¡Aúpa Suiza!’. Con una tranquilidad cojonuda. Él siempre estaba tranquilo, pensando en sus cosas. No se ponía nervioso. Y eso es también un punto a favor para ser un campeón".

Resulta paradójico que, hace 30 años, Miguel Induráin sacase semejantes fuerzas de flaqueza para bromear de esta manera con el que fue su gran rival en la conquista del quinto y último Tour de Francia. Porque sí, La Plagne fue uno de los días más duros que le tocó vivir al navarro. E, igualmente, una de las mayores exhibiciones que dejó en la montaña. Además de una jornada en la que él, por mucho que supiese disimularlo perfectamente, también acabó al borde de la extenuación.