"Lance, estás gordo, o te quitas 6 o 7 kilos o no dejas en montaña ni a los culogordos de los esprinters"
Michelle Ferrari, conocido como el 'Doctor EPO' y escultor del mejor Lance Armstrong, no dejaba nada al azar y pese a que la base principal del escandaloso rendimiento se ha demostrado que estaba en el uso indiscriminado de la EPO, a eso unió una serie de aspectos que lograron que el producto dopante, que tomaba casi el pelotón al completo, multiplicara sus efectos en las piernas del ciclista americano.
Le cogió con 78 kilos y llegó a su máximo rendimiento con 70
El médico italiano fue muy duro con el ciclista americano, le hablaba sin tapujos y hasta le humillaba en ocasiones a causa de lo que él consideraba un sobrepeso para poder ganar un Tour. Cansado de los excesos con la comida basura del ciclista estadounidense, solía repetirle una frase para hacerle daño y motivarle al mismo tiempo. "Lance, estás gordo, o te quitas 6 o 7 kilos o no te vas a escapar en montaña ni de los esprinters culogordos", recuerdan varios compañeros de su época que solía lanzarle como un dardo para que reaccionara.
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En el libro 'Ganar a cualquier precio', Tyler Hamilton cuenta como el doctor Michele Ferrari, gurú del entrenamiento de resistencia (y de la EPO), estaba obsesionado con el peso: "Me explicó que el mejor cálculo de la capacidad estaba en los vatios por kilogramo: la cantidad de energía que produces dividida por tu peso. Decía que la cifra mágica era 6,7 vatios por kilogramo, porque eso era lo que hacía falta para ganar el Tour. Michele estaba obsesionado con el peso, totalmente obsesionado. Hablaba sobre los kilos más que sobre el voltaje y sobre el hematocrito, que podía elevarse fácilmente con un poco de Edgar. El motivo: perder peso era la forma más difícil pero más eficaz de aumentar los cruciales vatios por kilogramo y, por lo tanto, de tener éxito en el Tour".
Ferrari comenzó a trabajar con Lance Armstrong con un peso de 78 kilos para 1,77 de altura y consiguió que su mejor rendimiento llegara con 70 kilos tras cambiarle la dieta de manera radical e incluir entrenamoiientos extenuantes.
La evolución física de Armstrong
Dejando de lado sus escándalos con el dopaje, Armstrong es un superhombre y eso lo sabía Michelle Ferrari. Su maduración fisiológica desde los 21 hasta los 28 años así lo corroboran. Durante estos 7 años se recogieron los datos que conformaron el mapa fisiológico con el que pudo asaltar el trono del ciclismo mundial.
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Su consumo de oxígeno máximo se mantuvo estable en unos 6 L/min, alcanzando a los 22 años un consumo máximo relativo de 81,2 ml/km/min. Su umbral de lactato se situó en torno al 76-85% de su VO2max, siendo su concentración de lactato máxima tras una prueba de esfuerzo máxima de 6,5-7,5 mM, un valor muy bajo en relación a sus compañeros de equipo (9-14 mM). Su frecuencia cardiaca máxima disminuyó desde las 207 pulsaciones por minuto a las 200.
Durante estos 7 años mejoró su eficiencia muscular en un 8%. Este dato no lo podemos pasar por alto, ya que Lance conseguía a la misma cadencia de pedaleo producir un 8% más de potencia. Esta mejora se pudo ver también en los vatios (W) que movía a 5L/min de VO2. De una potencia en 1992 de 4,74 W/kg pasó en 1999 a 5,6 W/kg, un aumento de un 18%.