"Las bicis del World Tour son cohetes, yo he llegado a bajar a 120 km/h en el Tour de Suiza, eso es como ir con una moto a 350"
Todo el mundo habla ahora de la bicicleta. Se va tan rápido que la mínima diferencia se vuelve muy importante. En el pelotón se ve al tipo que va a la misma velocidad que tú sin dar casi pedales. Algunas bicicletas van solas. Antes casi todos teníamos las mismas bicicletas. Actualmente hay grandes diferencias. El cuadro, las ruedas, los neumáticos... todo junto hace que pases de un bicitaxi a un cohete. De hecho, la bicicleta se ha convertido en un Fórmula 1", aseguraba hace unos días el corredor del Cofidis, Anthony Perez.
Phillipe Gilbert, uno de los grandes clasicómanos de la última década recuerda un episodio en una carrera en la que se quedó perplejo con la capacidad de ir rápido de su bicicleta: "En el Tour de suiza en un descenso llegué a alcanzar 130 km/h. Eso es ir en un cohete. A esa velocidad y sin protección... Supongo que debe ser como ir en moto a 350 km/h".
![[Img #59582]](/media/diariodeltriatlon/images/2024/06/12/20240612103757000059582.jpg)
Pero la del belga no fue la máxima velocidad registrada ese día en suiza. Marcus Burghardt (Bora) mostró cómo había llegado a alcanzar un pico de velocidad de 126 km/h. Los ciclistas, muchos presentes en la aplicación Strava donde hacen públicos sus datos, registraron velocidades tremendas. Ben King o Mike Teunissen alcanzaron los 130 km/h.
La razón de este aumento radical de la velocidad está en el desarrollo imparable de las bicicletas en todos sus aspectos. Las bicicletas son cada vez son más ligeras (6,8 kilos), los diseños son cada vez más aerodinámicos, los ciclistas han aprendido a situarse de una manera más eficaz sobre el sillín y las ruedas son cada vez más ligeras, erodinámicas y agarran mejor.
Cuatro de los cinco Tour más rápidos han sido en los últimos años
Un ejemplo de cómo ha aumentado la velocidad es que de los cinco Tours más rápidos de la historia, cuatro son recientes. Concretamente, y por orden, se tratan de 2022 (42,10 km/h), 2005 (41,65 km/h), 2023, 2021 (41,158 km/h) y 2019 (41,033 km/h). El pelotón cada vez va más rápido, lo que ha arquear la ceja a algunos aficionados, que ven cómo marcas que parecían extraterrestre poco a poco van cayendo una tras otra. No obstante, también hay que poner sobre la balanza que los ciclistas cada vez recorren menos kilómetros y el desnivel general se va reduciendo. Sobre todo, se han eliminado las tediosas etapas de transición por encima de los 200 km, las cuáles no aportaban nada al espectáculo salvo cansancio en las piernas de los ciclistas.
Para Velasco, ingeniero de Movistar, el secreto del gran aumento de la velocidad está en la aerodinámica, tanto en la fabricación del material como en la postura de los ciclistas: "Las bicicletas han mejorado muchísimo, son más ligeras y más aerdodinámicas pero también se ha trabajado mucho en la postura, no todo es ir tumbado como se pensaba antes. Se llevaba el manillar abajo y ahora los apoyacodos son más amplios y la espalda va más plana. Los cascos se integran con la espalda. Se usan tubulares sin cámara y se hinchan de otra manera. Hay menos resistencia por los materiales y eso aumenta los vatios pedaleando lo mismo. Hay un boom en los últimos cinco años y todos están sacando las mismas conclusiones. Los equipos invierten miles de euros en mejorar cualquier aspecto que les permita ir mejor".
El ciclismo profesional se ha aprovechado de los avances del material pero eso ha provocado como dice Remco Evenepoel en "crear un ciclismo en el que todos los ciclistas están obsesionados en tener