"Los españoles colgaban la bici, se dedicaban a comer panceta y patatas con chorizo y llegaban a enero con 300 kms de entrenamiento y 12 kilos de más"
Manolo Saiz era un preparador físico que nunca se imaginó como director deportivo de ciclismo pero que acabó siendo el gran innovador de ese deporte en España y en Europa. Innovó los entrenamientos, los materiales, la concepción del equipo, la estrategia en carrera. Contó con ciclistas como Eduardo Chozas, a quien ya entrenaba en 1980, cuando Chozas era un neoprofesional y Saiz un estudiante de segundo curso en el Instituto Nacional de Educación Física (INEF) de Madrid.
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"Se entrenaba sin ningún plan"
El que fuera exitoso director del equipo ONCE recuerda cómo los ciclistas de finales de la década de los 80 entrenaban sin ningún plan establecido: "En esa época los ciclistas se levantaban por la mañana, miraban si hacía bueno, quedaban con otros compañeros y salían a dar una vuelta de 100 o 120 kilómetros sin ningún plan. Al menos se picaban subiendo una montaña o esprintaban hasta el cartel de un pueblo, eso les ayudaba, de manera intuitiva. Yo salía a entrenar de chavaluco, con 16 o 17 años, cuando era juvenil, y a veces nos juntábamos con el grupo de González Linares. Recuerdo la bronca que me echó una vez para que me pusiera delante y le quitara el viento. Fíjate, un profesional hecho y derecho, uno que le ganó cronos a Merckx… Esa era la idea del entrenamiento.
Saiz empezó a entrenar a ciclistas cántabros que habían corrido con él hasta juveniles y a ciclistas madrileños: "Quedábamos en la Casa de Campo para los entrenamientos, luego venían al INEF para hacer ejercicios en el gimnasio. Allí los ciclistas coincidían con los jugadores del Real Madrid de baloncesto, con atletas, jugadores de balonmano, aprendían de otros deportistas, eso era novedoso.
Hasta entonces el invierno era una época de descan y de descuido absoluto para los ciclistas profesionales, que llegaban a enero en una forma lamentable, tanto de peso como de rendimiento: "Colgaban la bici, se dedicaban a comer panceta y patatas con chorizo y llegaban a la Ruta del Sol con trescientos kilómetros de entrenamiento y doce kilos de más. Las primeras carreras del año las ganaban siempre los extranjeros, porque ellos preparaban las clásicas y salían a entrenar con frío, agua, nieve, les daba igual. Los españoles, si llovía, se quedaban en casa.
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"Los directores veteranos creían que lo del gimnasio era un cachondeo"
Saiz fue el primero en España que preparó entrenamientos invernales para sus corredores, al margen de la bicicleta: "Íbamos a la playa de Suances o a la de Liencres y hacíamos multisaltos en la arena, en distintas alturas del agua, en las gradas. Hacíamos carrera continua, gimnasia, pesas, así hasta el 15 o 20 de diciembre". Recuerda como los directorres veteranos le miraban de mala manera, con reticencias, casi como un bicho raro: "Los directores veteranos no lo entendían. El ciclista solo tenía que pedalear y acumular kilómetros, pensaban que eso de la playa y el gimnasio era un cachondeo. Mi inmensa fortuna fue tener a ciclistas como Rupérez o Chozas, muy disciplinados. Los propios directores se sorprendieron al ver a Chozas en las primeras carreras del año: “¡Oye, pero qué delgado vienes!”.
En enero de 1983, tras unos entrenamientos invernales exigentes, Chozas recorrió muchísimos kilómetros tras la Vespa que conducía Manolo Saiz y empezó la temporada ganándolo todo con apenas 22 años: la Vuelta a Andalucía, el trofeo de Camp de Morvedre, el de Sabiñánigo… Quedó sexto en la Vuelta a España y octavo en el Giro, con un triunfo de etapa. En esa época lo habitual era que los ciclistas encadenaran carreras una tras otra. Dice Saiz que al planificar los entrenamientos también planificaban la temporada: los momentos de entrenar la resistencia, la fuerza, los picos de forma, los descansos…
"Yo les preparaba minitemporadas dentro de una temporada. Un entrenador piensa en el presente y el futuro: si tiene 22 años lo entreno así, el año que viene con 23 será así, cuando tenga 25 será así… Al final planificas una vida deportiva" apunta el gran innovador del ciclismo español.