Mads Pedersen, el líder del Giro que jamás entrena en altitud y utiliza un método único: "Es horrible y muy efectivo pero preferiría estar siete horas diarias rodando durante siete días que eso"
Mads Pedersen ha comenzado su cuarto Giro de Italia de manera inmejorable. El ciclista danés ganó la primera etapa y se colocó como líder de la carrera italiana. El ciclista de Lidl Trek tuvo una primavera sólida en la que el mostró un gran nivel aunque sin sumar ese ansiado triunfo en el Monumento a su palmarés.
Pedersen ha basado una clara mejora de su rendimiento en un método de entrenamiento especial y bastante único. ¿En qué consiste este enfoque? Pues bien, Pedersen utiliza un exigente método de entrenamiento con calor que consiste en rodar en interiores durante aproximadamente una hora al día con ropa de invierno completa.
Las sesiones comienzan con una intensidad constante de 270 vatios, y Pedersen deja que su frecuencia cardíaca aumente de forma constante, terminando a menudo con 15 minutos a 255-270 vatios y una frecuencia cardíaca cercana a las 180 pulsaciones por minuto: "Es terrible, pero terriblemente efectivo", explica la estrella de Lidl-Trek en el último episodio del podcast Lang Distance. "Es un entrenamiento horrible. Preferiría rodar siete horas al día durante una semana entera".
"Aumenta el plasma en la sangre"
Aunque describe el entrenamiento como "horrible", Pedersen confía plenamente en su eficacia. El enfoque está diseñado para simular una carrera en condiciones de calor, promoviendo adaptaciones fisiológicas como un mayor volumen plasmático, un mejor rendimiento cardiovascular, una mejor termorregulación y una mayor resistencia a la deshidratación, todos factores cruciales para la resistencia en el exigente terreno y clima del Giro.
El ciclista danés apunta que pese a ser durísjmo “realmente vale la pena. Aumenta el plasma en sangre, pero también desencadena la adaptación al calor. Lo que hago es empezar con 270 vatios y luego dejar que mi frecuencia cardíaca aumente hasta el final. En los últimos 15 minutos, me mantengo entre 255 y 270 vatios. Mi frecuencia cardíaca pasa de 110 al principio a alrededor de 175-180 al final”.
Pedersen es famoso por ser un poco diferente a la mayoría de los ciclistas modernos en cuanto a dar lo mejor de sí mismo. El danés se niega rotundamente a ir a campamentos de entrenamiento en altura y, en la última París-Niza de principios de este año, se impulsó a una victoria de etapa después de beber una lata de cerveza monstruosa a mitad de carrera.