Mikel Landa se harta de los 'televisivos' recorridos montañosos en la Vuelta "con poco desgaste, explosivos y que a ciertos ciclistas solo les hace sufrir al final"
Mikel Landa señala que "la verdad es que la clasificación está muy apretada y parece que se va a decidir por segundos, así que creo que algún movimiento desde lejos podría favorecer a más de uno. Seguro que si sucede algo así habrá estrategias, habrá aliados y todo el mundo tratará de tirar para adelante".
Las cuestas de cabras cada vez más habituales no convencen al ciclista alavés: "No es lo que mejor me va, no. En el Tour, por ejemplo, las etapas de montaña fueron más de encadenados y sí me fue bastante bien. Aquí en La Vuelta tenemos etapas de finales más explosivos y de menos desgaste durante el día, y eso es algo que a mí no me acaba de venir bien, me toca siempre sufrir al final".
Landa no renuncia a atacar y darse una púltima oportunidad en un puerto que le va muy bien el próximo sábado: "Me gusta mucho el Picón Blanco, donde ya gané una vez, aunque fuese en la Vuelta a Burgos, y los recuerdos positivos siempre te motivan un poco más. Es una etapa durísima. Va a ser un día en el que subiremos todos los puertos de la zona [Las Estacas de Trueba, La Braguía, Alto del Caracol, Portillo de Lunada, Portillo de la Sía, Puerto de Los Tornos y Picón Blanco], que los conozco bastante bien, porque los he hecho alguna que otra vez entrenando, y es una etapa que me motiva especialmente. Creo que va a ser la más dura de La Vuelta".
"No sé si tras 2025 seguiré un año, dos ...¡o medio!
A Mikel Landa le da un extra de energía ver las laderas de las montañas atestadas de aficionados al ciclismo animándole: "La verdad que es algo difícil de explicar con palabras. Entras en trance, como en una especie de burbuja, un bucle de ruido y ánimos, y por momentos te olvidas de lo que te queda, olvidas el sufrimiento. Luego también hay momentos en los que deseas que te empuje todo el mundo [ríe]. No sé, es una sensación que hay que vivirla. Es difícil de explicarlo con palabras. Estar rodeado de gene en la montaña es totalmente adictivo. Es algo que gusta mucho, al menos a mí. Ese estado de euforia con tanta gente animándote al mismo tiempo hace que te olvides de todo".
Landa cree que hemos entrado en una nueva etapa en el ciclismo español donde está emergiendo talento y se está generando optimismo de cara al futuro en la afición, pero pide que se valore a ciclistas como él y Enric Mas que siguen dando la cara en la elite: "Es bueno que se hable de nuevos talentos, de corredores jóvenes que van llegando y que más que futuro diría que ya son presente de nuestro ciclismo. Por suerte, Enric y yo también seguimos ahí, incluso él planteándole cara a Roglic. Es bonito. Al final, no somos Contador, Purito o Valverde, pero bueno, creo que todavía estamos entre los mejores"
El ciclista vasco no tiene claro hasta cuándo estará compitiendo como ciclista profesional: "Ni idea, de momento uno más.... Acabaré el contrato que tengo en vigor y si luego sigo teniendo las mismas ganas que este año, pues seguiré, pero no sabría decirte ahora mismo si un año, dos... ¡o medio!".