Nairo Quintana apura su carrera en un ciclismo "en el que miras hacia arriba a ciclistas superaltos y donde bicicletas de hace dos años ya están obsoletas"
Nairo Quintaba apura sus últimos momentos como ciclista profesional. Con 36 años ya se ve más fuera que dentro de un deporte que ha vivido una transformación radical. La estrella colombiana admite que su perfil bajito y liviano ya no tiene cabida y señala en una entrevista con el Diario AS como el material evoluciona a una velocidad trepidante y marca diferencias.
El ciclista colombiano no esconce que su retirada puede llegar al final de este año: "Se ve que está más cerca porque ya no tengo 20 ni 25 años, ya son 36 y aunque para la cabeza es difícil aceptarlo, ha pasado el tiempo y hemos visto pasar muchas generaciones y seguimos aquí pedaleando a un buen nivel y disfrutando. De momento voy a seguir disfrutando y más adelante veremos en el momento qué va a pasar".
En su carrera no le queda ninguna espinita clavada: "Ganar, siempre queremos ganar de todo, pero no me queda ni espinita ni remordimiento porque cuando lo das todo, no tienes nada que reprochar. Me he preparado bien y luego el resultado ha sido este dando el máximo. Nunca me he dejado, no he llegado gordo, no he llegado a destiempo, todo con el máximo profesionalismo. Justo ahora que bajaba en el ascensor viniendo para esta entrevista veía algunos corredores jóvenes y todos súperaltos, otro prototipo de ciclistas, y me ponía a pensar en estos corredores ligeros e incluso en mí, lo que nos toca batallar para enfrentarnos a todos ellos porque por potencia, por cuerpo, ellos tienen mucha más ventaja y es meritorio lo que realmente se ha hecho. Estoy muy contento con lo logrado".
Nairo Quintana tiene una fecha marcada como favorita en su carrera: "Ha habido muy buenos a lo largo de estos años, hasta carreras pequeñas que he ganado que han sido increíbles, con ataques muy bonitos. Algo que me marcó fue el 20 de julio en la etapa 20 del Tour de Francia 2013, es un momento muy importante para mi vida deportiva (fue su primer triunfo de etapa en el Tour). Y de los más feos, las caídas, esta caída que tuve el año pasado en Burgos me dejó muy tocado y me dolió el cuerpo pero también por dentro, el orgullo, y uno se da cuenta finalmente lo frágil que es también en este deporte. Por culpa de todas estas caídas también en cualquier momento un ciclista está o no está, y luego a lo largo del año vemos las velocidades que siguen aumentando. Las velocidades ahora mismo en la crono que hemos visto en Mallorca, a 60 de media, esto es increíble. Otras carreras rodando a 50 km/h durante dos horas... Todo eso no es bonito, no hace que se disfrute y es lo que desenamora ahora un poco. Creo que en algún momento se tienen que regular las velocidades".
"Pogacar es el ciclista que nunca imaginamos que existiría"
El ciclista de Movistar formó parte de una generación histórica de corredores, junto a Contador, Valverde, Purito, Froome, Nibali...: "Todos fueron muy buenos corredores. Valverde siempre fue mi compañero, no fue para nada rival, y ganamos muchas cosas juntos. Las victorias de él eran como mis victorias, así que siempre le tuve mucho afecto y me daba mucha alegría por todo lo que ganaba. Alberto era un corredor muy inteligente y muy estratega. Cuando llegábamos a una carrera, era el corredor que más teníamos presente porque no sabíamos en qué momento nos iba a atacar, si en la bajada, en una recta con viento, con su buen equipo que tenía... Para nosotros era bastante incómodo poderlo tener como rival porque nos hacía realmente sufrir. Luego Froome sabíamos cómo funcionaba siempre; Purito sabíamos que era su remate ahí al final de etapa; y Nibali o estaba muy bien o a veces no estaba. Era más o menos la sensación que nosotros teníamos, pero Alberto Contador siempre estaba bien y siempre buscaba dónde poder sorprender al rival, o a mitad de etapa, o bajando, o lloviendo de alguna manera. Siempre era muy luchador y nos tenía siempre en tensión. Le admiraba muchísimo por esto, porque era, aparte de valiente, muy inteligente y muy estratega".
A Quintana el ciclismo actual no le enamora y prefiere lo que vivió hace una década: "El de hace 10 años era 2016, que estaba en mi buena época y disfrutaba mucho porque estaba dentro de los mejores. Hoy estoy dentro de los buenos, y hay que aceptarlo, porque ahora damos aplausos como que volvió y revivió y mañana lo tenemos que ver arriba con Pogacar. Estoy en buena condición, pero claramente hay gente que está mucho mejor y que tiene casi 12 años menos que yo o un poco más si no me equivoco. Hay uno que tenía la mitad de años que yo en la semana pasada que estábamos corriendo en el Tour de Omán y toda esa juventud se aprovecha y está claro que vienen más fuertes porque es ciclo de la vida. Así que prefería el ciclismo de antes en el que estaba adelante siempre o luchando por la victoria.
Quintana ha competido con grandes estrellas, pero cree que el talento de Pogacar es incomparable: "Es una máquina. Es el ciclista que creo que nunca nadie imaginamos ni habíamos visto cosa igual. Tampoco se puede comparar con lo anterior, con ahora, ni siquiera por victorias, porque todo es diferente. Eddy Merckx, un grandísimo corredor y una superestrella, igual que Bernard Hinault, igual que Indurain, pero yo creo que las comparaciones van demasiado a destiempo para decir que ha sido el mejor de la historia. Yo creo que ha sido como marcar el mejor de la época, más que el mejor de todos los tiempos, porque es diferente. Ahora corremos muchísimas carreras, hay muchísimas victorias y hay mucha más facilidad para acceder a las carreras. Son totalmente tiempos diferentes y no tenemos que entrar en esas comparaciones, pero en lo que yo he podido vivir sí ha habido una evolución clara, también del material año a año. Es tan increíble que bicicletas de hace dos años, si las usamos hoy, casi que es obsoleto. Y esa evolución ha hecho que nosotros también cambiemos. El conocimiento y la tecnología han hecho que hoy se le pueda sacar a un corredor el 100%".