El ganador del Tour 2006 compara su época como ciclista profesional hace 20 años con el actual y cree que el de hoy es mucho más duro y sacrificado

Óscar Pereiro recuerda que "antes es verdad que pasabas mucha hambre pero ahora cuando no estás compitiendo, estás en altitud, o comiendo únicamente ‘x’ producto, la verdad es que es admirable"

El ciclista gallego desmonta la clásica idea de que hace 20 años el ciclismo era más duro y épico.

Óscar Pereiro no es de los que disfraza de épica su ciclismo de hace dos décadas comparado con el actual. De hecho cree que , salvo el hambre que pasaban durante algunos meses al año, considera que los ciclista profesionales actuales tienen una vida mucho más sacrificada. "Están 200 días fuera de casa y eso a nosotros no nos pasaba, entrenábamos en casa junto a nuestra familia", recuerda.


El ganador del Tour de 2006 cree que el método actual de entrenamiento, nutrición y concentraciones continuas en altura le agotarían mentalmente: "Lo hablo a veces con Luis León Sánchez que se retiró hace muy poco en eventos que coincidimos. Actualmente la exigencia física y mental es tremenda. Cuando no estás compitiendo, estás en altitud, o comiendo únicamente ‘x’ producto, la verdad que es admirable ese sacrificio, pero veremos hasta dónde llegan todos estos chavales que con 20 años se están exprimiendo. A partir de la treintena será complicado”,


Pereiro recuerda que lo más duro en sus años como ciclista profesional fue aguantar y engañar al cuerpo con el hambre: " yo tenía meses que comía helados de hielo para saciar el hambre. Me tomaba tres pirulos, que son 50 calorías cada uno, al día para engañar al estómago, porque entre mayo y junio antes del Tour de Francia pasaba hambre. Solo hacía dos comidas al día, el desayuno y la cena, y llegaba a entrenar hasta 8 horas".

"Te veían como un yonki"


El problema que vivió Óscar Pereiro no fue el desgaste físico y mental de ser ciclista sino la presión de la opinión pública al señalarle como un drogadicto, tanto a él como al resto del pelotón profesional: "Cuando yo lo dejé, el ciclismo estaba hecho una mierda, yo me retiré aburrido de la bici, con la sensación de que era un yonki, y de que por mucho que me entrenara o me cuidase, para la gente no dejaba de serlo. Y que todo lo que hacía, era por doparme. Acabé cansado de la bici. Sentía que todo el mundo me miraba como que ser ciclista era algo malo. Recuerdo cuando en el instituto los profesores se enteraban que montaba en bici, me decían que era un deporte de héroes. Pasas de eso a ser un mierda. Yo no iba a la farmacia a comprarle medicamentos a mi hijo porque tenía miedo que alguien me viera comprando algo. Mira hasta el punto de locura que tienes. Luisle y Alejandro se han retirado en un momento que el ciclismo está bien, mucho más limpio y mejor visto. Yo dejé de montar en bici y me puse a jugar al fútbol. No quería montar en bici. A mí me surgió lo del fútbol y creo que cuando paras necesitas seguir haciendo algo, primero porque el corazón aún te late muy despacio por la condición que tienes y luego a nivel mental".


Dentro de lo sacrificado que es ahora el ciclismo profesional, Óscar Pereiro destaca que al menos viven una época de gran reconocimiento público por su calidad y esfuerzos: " No estamos en el punto de aquellos años. Aparte del dopaje, yo también viví la época de la sospecha por los motores. Ahora el espectador disfruta de la bici sin pensar en lo que pueda o no haber detrás y eso es mucho mejor. Aún así hay sospecha, la sospecha por el dopaje en el ciclismo va a existir siempre. Tienes que ser mentalmente muy fuerte para que eso no te influya. A mí me afectaba mucho. Lo mío y lo de los demás. Como si el ciclismo en general lo tuviese en mi mochila. Me fatigaba".

Respecto a hace 20 años, el ciclista gallego ve que  "ha cambiado por completo la mentalidad del ciclista y ha cambiado el ciclismo. Es un deporte mucho más profesionalizado en el que todo está medido al milímetro. Todos saben hasta la última gota de energía que pueden dar. Y, después, es que se está corriendo como se corría en cadetes o juveniles, de tú a tú y disputando casi toda la etapa. Como aficionado esto es insuperable. Lo que estamos viendo los últimos cuatro o cinco años es insuperable.  Es una época muy buena y lo único que nos falta es que dentro de esa galaxia de cuatro o cinco estrellas ninguno es español. Esa es la realidad".