Pedro Delgado se carga la leyenda de que perdió "el Tour de 1989 por la cagada en la crono de Luxemburgo, pocos se acuerdan pero fue peor lo que pasó el día siguiente"
A Pedro Delgado le perseguirá toda su vida el error en la etapa inaugural del Tour de Francia de 1989 en la que llegaba como gran favorito y en el que un fallo garrafal impropia de un ciclista profesional le llevó a regalar casi tres minutos a sus rivales.
El legendario ciclista segoviano, sin embargo, defiende que la clave de perder esa edición de la ronda francesa no estuvo en esa contrarreloj a la que llegó tarde sino en el día siguiente: "“No perdí ese Tour por la contrarreloj, sino por la manera de digerir lo que pasó. La jornada siguiente era un día de doble sector, hice ataques sin sentido en la etapa de la mañana por la rabia que tenía y luego me dejé tiempo en la crono por equipos (sus compañeros tuvieron que reducir el ritmo para esperarle). Igual si ese día por la tarde no hubiera habido contrarreloj la cosa hubiera cambiado”, reflexiona Perico. La brecha se resquebrajó de 2’40’’ a 7’20’’ con respecto a Fignon y 6:29 a Lemond.
A pesar de que cree que el Tour lo perdió al día siguiente, no esconde su error. "Fui tonto y cometí una cagada. Llegaba bien a ese Tour y no quería perder ni un minuto en la zona de salida, quería salir justo a la hora, porque si vas un tiempo antes a la salida, como entonces el campeón del año anterior empezaba con el maillot amarillo, la gente te pide autógrafos y quería estar tranquilo. Como tenía tiempo me fui a la zona de calentamiento y me encontré a Thierry Marie y como era simpático le pregunté cómo era el recorrido de la crono”.
Pedro Delgado recuerda que José Miguel Echávarri, su director en el equipo Reynolds, no se fiaba de él y le puso un guardaespaldas para que le vigilara e impidiera que cometiese el error que finalmente sucedió: "Echávarri mando a Carlos Vidales que era mecánico del equipo para que fuese mi sombra pero desde el momento en el que yo iba en bici y Carlos no, estábamos en desigualdad de condiciones porque aquella era una zona con mucho tráfico y no me podía seguir".
El ciclista segoviano recuerda como le chillaban "Perico, Perico. Les escuchaba pero por dentro decía ¡sois unos cagaprisas, siempre igual! Sabía que iba justo, pero todavía en hora. cuando llegué y me sujetó el brazo el juez me di cuenta de que la había cagado".
Tras sus errores en los dos primeros días pudo recuperar tiempo en la montaña presumiendo de su excepcional estado físico y acabó tercero en la general a unos tres minutos y medio de Lemond y Fignon. Fue una edición plagada de problemas ya que en la cronosescalada también sufrió un problema grave: "En la cronoescalada de antes de Alpe d’Huez quería recuperar tiempo pero no lo logré por un callo que tenía en el pie. La solución fue abrir un agujero en la zapatilla. ¡Tendría que haberlo hecho antes!.
34 años después el día de la crono de Luxemburgo vuelve a amargarle de vez en cuando: "Sigo pensando que fui tonto. No me pasa mucho, pero de vez en cuando tengo pesadillas con lo de Luxemburgo, sueño con que llego tarde a otra crono o a la salida de otra carrera".