"Que un ciclista profesional tenga que subir con un desarrollo 36-34 es MTB no ciclismo de ruta, las cuestas de cabras son un circo, una farsa que no da ningún espectáculo"
La Vuelta a España fue la primera gran vuelta por etapas que apostó por incluir las conocidas como 'cuestas de cabras' en las que los ciclistas se retuercen sobre la bicicleta para por superar muros de entre el 15 y el 25%. Ese tipo de ascensiones han traspasado fronteras y ya se incluyen con más asiduidad en el Giro de Italia o el Tour de Francia.
Los organizadores consideran que las montañas con pendientes imposibles ofrecen mayor espectáculo para el espectador pero dividen a los ciclistas y directores. Uno de los más críticos con la inclusión de este tipo de ascensiones es Patrick Lefevere, mánager del equipo Soudal Quick-Step, que cree que se están cargando la esencia del ciclismo tradicional de ruta.
El jefe de Remco Evenepoel se mostró muy crítico en su columna semanal en el diario belga Het Nieuwsblad, donde atacó el diseño de la cronoescalada final del Giro de Italia con brutales rampas en Monte Lussari: “Una contrarreloj decidió el Giro, aunque también se le puede llamar circo. No voy a sopesar mis palabras: cómo está trazado ahora el recorrido, estoy trescientos por ciento en contra".
El veterano mánager belga no entiende la moda actual en las grandes vueltas por multiplicar esas 'cuestas de cabras': “No entiendo la fascinación por esas cuestas de cabras, con esos porcentajes extremos de inclinación. Este Giro ha sido una prueba: cuanto más empinada es la montaña, más a menudo da a luz un ratón y no se ve ningún espectáculo".
"Deberíamos monitorear los límites, esto es una farsa"
Patrick Lefevere señaló cómo los desarrollos utilizados se parecen más al de una bicicleta de montaña que una escaladora de ruta: "Nuestro ciclistas Ilan Van Wilder rodó en la cronoescalada con una relación de 36×34. Eso es ciclismo MTB, no de ruta. Creo que deberíamos monitorear los límites de las diversas disciplinas de manera más estricta".
El mánager del Soudal Quick-Step cree que los ciclistas deberían rebelarse ante este tipo de recorridos que les ponen al límite y reaccionar de manera contundente como hicieron el día que se acortó una etapa por el mal tiempo: “En la etapa de Crans Montan, el pelotón quería un acortamiento de la etapa y lo consiguieron. Entonces no entiendo por qué dejaron pasar la cronoescalada".
Elegir ese tipo de cuestas de cabras con carreteras tan estrechas lleva también a graves problemas de logística que penalizan el buen funcionamiento de los equipos: "Por ejemplo, en la cronoescalada en los últimos diez kilómetros decisivos había un mecánico en una moto detrás con una bicicleta al hombro. ¿Son esos los estándares profesionales que quieres propagar como deporte ciclista? Creo que es una farsa".