Ricardo Ricco era la gran promesa italiana del ciclismo y fue cazado tras sufrir un colapso renal y acabar en la UCI por meterse sangre en malas condiciones

"Se dopó con sangre cadudaca con 25 días en la nevera y casi se muere"

Ricardo Ricco es un caso de récord en el ciclismo mundial. A los 37 años le ha caído la tercera sanción de dopaje. El ex ciclista italiano  ha sido suspendido de por vida por las autoridades antidopaje italianas tras ser declarado culpable en otra investigación por dopaje. En 2015, Riccò fue acusado de intentar comprar EPO y testosterona después de ser sorprendido in fraganti con dos traficantes por la policía italiana en un aparcamiento de la ciudad toscana de Livorno.

Aunque ya no tiene licencia de carreras a los 37 años, el Tribunal Nacional Antidoping lo prohibió de por vida. Riccò también fue condenado a pagar una multa de € 4.000 y € 378 en costas. Riccò ganó etapas en el Giro de Italia fue el mejor ciclista joven en 2008, pero dio positivo por CERA durante el Tour de Francia de ese año. Cumplió una suspensión de dos años y regresó en 2010, pero su carrera terminó con un caso único en la historia del ciclismo: Se dopó con sangre 'caducada'. Le pillaron y estuvo suspendido durante 12 años pero continuó montando bicicleta. Fue invitado a participar en varios eventos de Gran Fondo y anunció su récord de intentos en las mayores escaladas en bicicleta. 


Ricardo Riccó tenía solo 27 años cuando fue ingresado en un hospital de la localidad italiana de Módena en estado crítico porque sus riñones colapsaron tras años de dopaje. Riccó, según declararon los médicos que le atendieron, ha reconoció haberse realizado una "autotransfusión de sangre" conservada en el frigorífico de su casa "durante 25 días".   
 
 
 
 
 
Lo que hizo Ricco, una locura a ojos de cualquier hematólogo. Ganar o morir. La ruleta rusa. Riccó, que ya había dado positivo por CERA -EPO de última generación- en el Tour 2008, tenía mentalidad de kamikaze. La codicia de la gloria y el dinero le era irresistible. En una camilla de hospital y tras haber estado al borde de la muerte, dijo temer que el "almacenamiento de la sangre fuera deficiente. Casi se muere por meterse sangre caducada".
 
 
 
La sangre estuvo 25 días en la nevera
 
 

¿Por qué un joven deportista, en plenitud, sufrió un colapso renal? Los riñones son órganos sensibles. Lo filtran todo. Y reaccionan de inmediato si algo no cuadra. Cuando un ciclista recurre a la EPO sintética, el cuerpo deja de fabricarla. La médula es la fábrica de la EPO natural. Y las glándulas suprarrenales (riñón) generan la enzima que ordena la creación de más EPO. Si viene EPO de fuera, el proceso se detiene. Al final, ni la médula ni el riñón hacen lo que deben. Con el tiempo, el cuerpo lo paga. Riccó consumió CERA, la EPO moderna. Alteró su funcionamiento renal para ganar dos etapas del Tour 2008, la de Super Besse y la de Bagnere de Bigorri. Esa vez le pillaron. Ahora dice que la culpa de su insuficiencia renal la tiene una autotransfusión casera. Otra hipótesis de riesgo. Gasolina sanguínea sobre el fuego de la EPO.

La transfusión es un proceso delicado. Un fallo en la extracción o en la conservación de la sangre puede provocar una infección o un colapso. El protocolo de seguridad en los hospitales es severo. En 2004, Jesús Manzano, ciclista del Kelme, describió los efectos que en su cuerpo había tenido una transfusión de sangre en mal estado. Se vio morir. Tuvo que recurrir a dosis de corticoides para salir del paso. También Landis describe la precauciones que, supuestamente, tenía Armstrong en su casa de Girona para conservar la sangre en la nevera. Los frigoríficos caseros suelen estar a una temperatura más baja que la requerida por la sangre almacenada para transfusiones. Con un exceso de frío o de calor, el fluido se deteriora. Además, caduca. Y 25 días en la nevera, como testifica Riccó, son muchos. Aun así, el ciclista aseguró que apretó ese gatillo. Suicida. Casi le mata. 

Tras seis horas de entrenamiento tuvo una insuficiencia renal

Un domingo, antes de entrenar, Riccó notó que algo no iba. Malestar general, algo de fiebre. Tras seis horas de bici, todo fue a peor: ardía, a 39 grados. Se echó una siesta y nada. 40 grados. Su padre, Rubino, se alarmó y lo llevó de madrugada al hospital de Pavullo, a urgencias. Allí el miedo aumentó. Insuficiencia renal, algo en los pulmones y dolor en las tripas. Fue trasladado a un hospital mayor, el de Módena. "Su estado era crítico, aunque su vida no corrió peligro", explicaron los médicos. 

Su primo, Rubino Riccó contó en 'La Gazzetta dello Sport' el relato del tremendo susto: "Ricardo no perdió la consciencia, aunque le intubaron por la nariz. No podía orinar y retenía todo el líquido, y la fiebre aumentó a más de 41 grados. Los médicos decían que era una insuficiencia renal aguda e incluso hablaban de embolia pulmonar, pero salió bien".

Años después Ricco se trasladó a vivir a España y abrió una heladería en Tenerife. Recientemente volvió a Italia para montar otro negocio