'Supermartínez', un fenómeno de 20 años y 5 días que lidera la Vuelta con poco más de 50 kilos y mejores pulmones que Indurain y Pogacar
Lenny Martínez es un ciclista diferente, recuerda a esos escaladores diminutos que parecían flotar en la montaña. Es extremadamente liviano, tanto que es el más delgado de todos los participantes de la vuelta. Su bicicleta solo tiene que soportar 52 kilos en un cuerpo de 1,68. A pesar de su imagen débil se ha convertido en un gigante al convertirse en líder de la vuelta a España tras su sorprendente rendimiento en la exigente etapa con final en Javalambre.
Solo Vingegaard tiene mejores datos de VO2Max que él
Este francés con alma española forma parte de esa generación de talento precoz que ha madurado a toda velocidad. A los 20 años y cinco días puede decir orgulloso que es el líder de la ronda española más joven de la historia. Le ha 'robado' ese título a una leyenda como Miguel Indurain, que en 1984 lo consiguió con 20 años y 283 días También es el líder de una gran vuelta más joven desde Henri Cornet en el Tour de Francia de 1904, un hito histórico que da cuenta de la dimensión de este liderato que ha conseguido Martínez en la ronda española.
Lenny ha mamado ciclismo desde que nación. Es el tercero de una saga de grandes ciclistas que comenzó con su abuelo Mariano, que llegó a Francia con 15 años e hizo una gran carrera, ganó dos etapas en el Tour, además de la Montaña en 1978 y fue bronce en el Mundial de 1974 por detrás de Merckx y de Poulidor. su padre, Miguel, no le fue a la zaga y fue campeón olímpico de MTB en Sidney 2.000.
De Lenny Martínez hablan maravillas en Francia. Aseguran que recuerda el nervio que tenía Bernard Hinault y tiene un motor privilegiado.para subir montañas. De hecho, en unas pruebas recientes le midieron el VO2Max, que es el parámetro que define la capacidad pulmonar, y alcanzó 91, solo superado actualmente por los 96 de Jonas Vingegaard, y por encima de los 88 de Miguel Indurain y los 90 de Tadej Pogacar.
"Me han transmitido la abnegación por el oficio de ciclista"
Lenny Martínez reconoce que es un aspasionado del ciclismo, ha herer¿dado de su abuelo y de su padre la necesidad de vivir 24 horas al día pensando en la bici. "Mi padre me ha transmitido la misma abnegación por el oficio de ciclista”, explicaba en junio en L’Équipe, tras imponerse, escalador puro, en la clásica del Mont Ventoux.
Aún no había cumplido los 20 y ya empezaba a ser figura, junto a su coetáneo Romain Grégoire, campeón del mundo júnior y también en la Vuelta, en el Groupama. El jefe del equipo, Marc Madiot, nada más ascenderles desde el sub 23 ya les anunció que usaría la Vuelta como crash test (prueba de choque) con la realidad para medir su valor como ciclistas de tres semanas, para medir su tenacidad, su capacidad de recuperación, su convivencia con la fatiga crónica. Y también su brillo. Temeroso de la intromisión familiar, como todos los directores, Madiot solo le puso una condición, que mantuviera siempre a su padre y a su abuelo, de 74 años, a 10 kilómetros de distancia como poco.
"Mi abuelo, la verdad, me da muchos consejos para moverme en el pelotón, pero son muchas historias de cómo se hacía entonces el oficio. Y yo no sé entrenarme por sensaciones, como hacían antes. Siempre me decía que el mejor ciclista es el que menos bebía. No sé qué diría si me viera beber dos bidones a la hora, como se hace ahora…", afirma el líder de la Vuelta.