Una leyenda del ciclismo español sentencia que el dopaje en el ciclismo “es como lo de la cocaína, unos dicen, ‘yo tomo una vez al mes’ y otros ‘yo solo me meto una rayita’ y están todo el día”
Pello Ruiz Cabestany fue uno de los grandes del ciclismo español en la década de los 80 y 90, una leyenda que para ser ciclista profesional había que tener alguna tara. “Es un poco de eso y también hay una premisa que he pensado siempre del ciclista. La persona que se dedica en serio a la bicicleta es porque tiene una tara, una tara en la cabeza. Y pensaba que yo también la tenía. No es normal que pases el día sufriendo en la bici, que llueva, que te caigas, que te hagas daño, y sigas allí. Yo pensaba ‘No, no, yo no estoy bien’. Y entonces miraba a los que tenía alrededor en el pelotón y pensaba que estos también tienen una tara. O sea, como yo”, comenta la leyenda del ciclismo español.
El ciclista vasco revela que había algunos ciclistas que hacían muchas locuras cuando no estaban compitiendo pero no quiere dar nombres. “No diré nombres, pero sí. Recuerdo a uno que se dedicaba a salir con una sábana por la noche en la carretera y asustar a los conductores. Luego hablabas con él y era normal, o sea, no lo sabía nadie.
Pello Ruiz Cabestany reconoce que hay otros deportes en los que también se tienen taras y pone como ejemplo a los gimnastas por lo que sufrían con la comida. “Pero no solo en el ciclismo. Las gimnastas que yo veía en los Juegos del Mediterráneo en Marruecos. Yo me ponía ciego comiendo espaguetis como loco y las veía en el comedor de la villa con un simple yogur. Y se iban otra vez a entrenar y yo me decía ‘no puede ser’. Algo no funciona. Me voy a dedicar no sé cuántos años a entrenar dando saltos, a romperme esto y aquello y a comer un yogurcito al mediodía para seguir entrenando... Sí, en otros deportes también hay taras”, comenta el ciclista vasco.
La leyenda del ciclismo español reconoce que no le gusta mucho el ciclismo actual. “No solo el pinganillo. En el ciclismo actual, eso de que te tengan controlado lo que comes, pesadas las proteínas, el bidón con la cantidad de agua que te van a dar en el kilómetro 35…, me parece un sacrificio tremendo para el deportista. Lo del pinganillo lo dije hace años: está matando el ciclismo. Quita emoción, lo hace previsible, no habrá sorpresas. Está todo calculado, los directores saben a qué velocidad tienen que ir para anular la escapada a 5 km de meta. Soy partidario de que los ciclistas hagan sus locuras, que animen al espectador. Por suerte ahora hay unos cuantos corredores, Pogacar, Van der Poel, Remco, que hacen las etapas divertidas”, comenta Ruiz Cabestany.
![[Img #64557]](/media/diariodeltriatlon/images/2026/02/28/20260228070534000064557.jpg)
Pello Ruiz Cabestany reconoce que hubo un momento en el ciclismo en el que lo más importante era lo que podía aportar un médico. “Fue así. Se creó una idea de que los resultados no dependían de la calidad del ciclista, de su entrenamiento, sino de lo que podía aportar un médico. Y eso me parecía terrible. Estoy un poco desconectado, pero dudo mucho que ahora pase eso”, comenta el ciclista vasco.
Pello Ruiz Cabestany revela que Eufemianio Fuentas ganaba más dinero que los mejores ciclistas. “Al ciclismo le han hecho mucho daño muchas más personas, también Eufemiano. No lo elogié. Me pareció injusto que se creara un estigma solo contra una persona. Se harían las cosas muy mal, pero todos lo hacían, no tiene por qué ser el único apestado. Yo le conocí en una época en que había un problema: cobraba más que los mejores corredores. Supongo que el éxito que tuvo en el pelotón le hizo volverse gilipollas. Eso de que sus corredores ganaran con las ayudas que fuera… Solo le conocí al principio, luego nunca volví a coincidir con él”, comenta la leyenda del ciclismo español.
Pello Ruiz Cabestany cree que se ha estigmatizado mucho al ciclismo y no todos los ciclistas de su generación eran unos tramposos. “Yo creo que la mayoría de los ciclistas eran limpios. El ciclismo siempre ha tenido la fama, por la cultura que había de los suplementos. Se podían tomar medicinas más o menos prohibidas, en el límite, pero el personal no estaba ahí todo el día dándole, como los viciosos en la calle. Esto es como lo de la cocaína, unos dicen, ‘yo tomo una vez al mes’ y otros ‘yo solo me meto una rayita’ y están todo el día. En el ciclismo habría los viciosos, los que lo llevaban culturalmente, y muchos otros, la mayoría, que no, que si algún día tomaban algún extra que podía rozar la legalidad, lo hacían pues porque no les quedaba más remedio viendo lo que había alrededor”, revela el ciclista vasco.