Las estrella holandesa pagó un altísimo precio por una decisión inexplicable de su equipo en el uso de un elemento tan importante como son los pedales

Van der Poel estalla contra su equipo tras la "cagada histórica" en la París-Roubaix: "Me sentí como un idiota"

Cualquier equipo profesional tiene claro que sus ciclistas deben llevar la misma tecnología en sus bicicletas, ya que en caso de avería mecánica no habrá problema para prestarse entre ellos la bicicleta. En Alpecin no cumplieron con esa norma básica y dejaron a su líder Mathieu van der Poel sin poder rodar tras un pinchazo al no poder acoplar sus zapatillas al pedal.
van der poel 1
van der poel 1

"Se me quedó cara de idiota". Mathieu van der Poel resumía con estas pocas y contundentes palabras lo que sintió durante el transcurso de la París-Roubaix tras pinchar y protagonizar una imagen casi cómica al ser incapaz de acoplar sus zapatillas al pedal de la bicicleta que le prestó su compañero Jasper Philipsen.

La carrera de la estrella holandesa se arruinó debido a una sucesión de golpes de mala suerte y una "cagada histórica" de su equipo que no valoró el riesgo de que sus ciclistas llevaran tecnologías diversas que podrían generar un problema grave en caso de avería de su líder.

 

El líder del equipo Alpecin-Premier Tech sufrió un pinchazo en el Bosque de Arenberg , la brutal trinchera de 2,3 km que a menudo decide el Infierno del Norte. Con Wout van Aert y Tadej Pogačar presionando el ritmo, la situación rápidamente se tornó oscura.

Van der Poel utilizaba un sistema de pedales diferente al del resto de sus compañeros de equipo y cuando necesitó un cambio de bicicleta se encontró con que era incapaz de pedalear al no enganchar la zapatilla con el pedal. “Usábamos pedales diferentes. Normalmente, tampoco uso la bici de Jasper, pero creo que no se sentía bien. Intenté salir del Arenberg, pero fue imposible, así que volví con mi bici, pero volví a pinchar y supe que mi carrera había terminado”, explico Van der poel.

 

En una sucesión de acontecimientos rápida y brutal, el  tramo adoquinado de Arenberg se convirtió en una auténtica pesadilla para el tricampeón de la carrera. Detrás del caos, el coche de Alpecin estaba atascado en el tráfico. Van der Poel se quedó varado mientras la carrera se le escapaba de las manos.

Su compañero de equipo y antiguo subcampeón, Jasper Philipsen, se detuvo para ofrecer su bicicleta, pero no pudo engancharla debido a la incompatibilidad del sistema de pedales. Van der Poel rodó unos metros y luego, frustrado, arrojó la bicicleta a un lado.

 

“Por supuesto, todo esto coincidió en un momento increíblemente inoportuno. Nunca pensé que sucedería. Tomamos la decisión de usar los pedales en condiciones de carrera y pasó lo que pasó", declaró Christoph Roodhooft, director de Alpecin.

"Supe que la carrera se había terminado"

 

Otro compañero de Alpecin, Tibor Del Grosso presenció el desastre desde la primera fila e intentó salvar en parte la desastrosa situación: “Tenía la rueda trasera rota, así que pensé que aún podía intentar poner la delantera en la bici de Mathieu. De todas formas, mi carrera ya había terminado. Era lo único que podía hacer”.

Tras ese patinazo histórico llegó otro problema que colmó la paciencia de Van der Poel: “Tuve dos pinchazos y perdí dos minutos de ventaja, y entonces supe que la carrera había terminado”-

En una carrera donde el equipamiento puede determinar el resultado, Alpecin pagó un alto precio en un día en que el holandés era el favorito en un duelo generacional con Pogačar. Arriesgarse a que la regla más básica de que todos los ciclistas usen el mismo equipo les pasara factura, y Alpecin vio cómo tanto Van der Poel como Philipsen quedaban prácticamente fuera de juego en Arenberg.

“Nunca pensé que todo saldría así. Es lo que es. No volverá a suceder, pero ya terminó”, señala el director deportivo de Alpecin.

Cuando el coche del equipo llegó hasta él, Van der Poel ya llevaba más de dos minutos de desventaja. Estuvo persiguiendo a los líderes durante todo el día y logró reducir la distancia a tan solo 30 segundos, pero el daño ya estaba hecho.