La estrella holandesa se impone en a segunda etapa y explica como tras comprarse una casa en Alicante este año ha implementado unos entrenamientos 'infernales' para llegar mejor preparado al Tour

Van der Poel gana y se pone líder del Tour apoyado en el 'Método de las mil capas': "Es asqueroso entrenar así pero funciona"

Mathieu van der Poel llegaba al Tour de Francia con el objetivo de ganar al menos una etapa y en solo dos días ha cumplido con lo que deseaba...y con premio adicional. La estrella holandesa se llevó el triunfo en una segunda etapa muy nerviosa en un cerrado sprint con Tadej Pogacar y, de remate, se enfundó el maillot amarillo de líder.

"Cuando miro atrás y veo el nivel de los corredores contra los que me medí en ese final, no puedo evitar sentirme muy orgulloso de lo que hice. Fue otro día tenso, de esos en los que la batalla empieza desde el kilómetro cero. Y sinceramente, todo lo que venga después de esto ya es un bonus. Haber ganado hoy, con este esfuerzo, con esta entrega... eso ya vale muchísimo", explicaba el ciclista holandés.


El líder del equipo Alpecin llegó al Tour con un plan ambicioso y varias etapas en mente donde poder ganar: "Mi idea es ir etapa por etapa con el equipo y había etapas interesantes como era la de hoy.


Van der Poel se elimina de la lucha por la regularidad que sí buscó en otra ediciones:  "El maillot verde no es mi objetivo ahora mismo, porque entonces tendré que hacer los sprints del grupo".

"No proceso bien las altas temperaturas"

Tras el Dauphiné, Van der Poel regresó a su casa en la localidad alicantina de Calpe para seguir mejorando su forma. Entre otras cosas, quería realizar entrenamientos explosivos: "Pude entrenar todo lo que quería allí. Todo salió muy bien y me encontré en gran forma".


Uno de los aspectos en los que más trabajó en los entrenamientos fue el que denomina 'Método de las mil capas' para acostumbrarse al intenso calor que se espera en el Tour de Francia: . "Hice lo que todo el mundo hace hoy en día: rodar sobre la bici con mucho calor y con mucha ropa. No son entrenamientos agradables, más bien asquerosos, pero me han ayudado mucho. No soy un ciclista que procese bien las altas temperaturas, así que necesito hacer este tipo de trabajos aunque sean desagradables".

En los primeros once días, Van der Poel tenía marcadas cinco posibilidades de éxito, y la etapa a París, con tres veces la subida a Montmartre, cree que también le viene bien. "Ya he ganado una y me he quitado un peso de encima. Es un tour muy estresante e intenso y será difícil repetir pero hay oportunidades".