El ciclista holandés se impuso en la E3 Saxo Classic. tras una incomprensible actitud que estaba a punto de rebasarle a falta de un kilómetro cuando estaba exhausto tras 60 kilómetros de escapada

El vídeo del bochornoso regalo de UAE a Van der Poel para ganar una clásica que avergüenza al ciclismo mundial

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El ciclismo profesional es un deporte en el que nadie perdona si tiene la oportunidad de ganar una carrera. sin embargo, en la clásica belga E3 Saxo Classic se vio algo inaudito cuando un grupo que iba lanzado decidió frenarse y dejar ganar a un ciclista que se había quedado sin fuerzas.

Mathieu van der Poel aún no crédito a la victoria que consiguió en la E3 Saxo Classic. A falta de cinco kilómetros tras una escapada de 50 comenzó a sentir que sus fuerzas flaqueaban. Su ventaja era de menos de un minuto con sus perseguidores y comenzó a perder la confianza en el triunfo. A un kilómetro de meta lo vio todo perdido, los ciclistas que le seguían de cerca se le echaban encima y todo parecía perdido, pero entonces ocurrió algo bochornoso que avergüenza al ciclismo profesional.

En lugar de cazarle y rematarle aprovechando su debilidad, el grupo decidió frenarse y dejarle escapar de nuevo. El cabecilla de esa acción incomprensible fue Florian Vermeersch, ciclista belga de UAE. Se puso en cabeza y ralentizó el grupo como castigo a sus compañeros de fuga.

"Pensé para mí: no voy a poner todas mis cartas sobre la mesa aquí. Entonces prefiero dejar ir a Mathieu y esprintar por el segundo lugar, al final lo conseguí y no está nada mal. No iba a hacer yo el trabajo mientras los demás pasaban de todo", afirmaba de manera insólita Florian Vermeersch al cruzar la meta.

 

Van der Poel admite que no entendió la reacción del grupo perseguidor al verle completamente exhausto: "En un momento dado, ya no tenía mucha fe, veía que perdía claramente la carrera, pero al ver que no me pasaban como esperaba. Me puse de pie sobre los pedales varias veces, pero la bicicleta no giraba correctamente. Fue un esfuerzo muy largo".

 

 

El ciclista holandés cruzó los dedos y ya no miró hacia atrás: "Simplemente seguí manteniendo mi ritmo. Al llegar a la recta de meta pensé que me estaban alcanzando, pero sabía que ya no podía esprintar. Pedaleé lo más fuerte que pude sentado, y resultó ser suficiente. Por suerte, dudaron un instante".



Van der Poel comenzó su aventura a 63 kilómetros de la meta y ese esfuerzo tan prolongado le pasó factura: "Al principio, todavía era bastante optimista, pero sé lo difícil que es ese recorrido para hacerlo solo. Pensé que no podría aguantar; a los 5 kilómetros, estaba agotado. Al final, lo conseguí y aún no sé ni cómo".

En un momento dado, ya no tenía mucha fe, veía que perdía claramente la carrera, pero al ver que no me pasaban como esperaba. Me puse de pie sobre los pedales varias veces, pero la bicicleta no giraba correctamente. Fue un esfuerzo muy largo".

Van der Poel reconoce que necesitaba esta victoria tras su fiasco en la pasada Milán-San Remo: "Es una de las victorias que más me ha costado conseguir pero es  un buen bálsamo para esa herida. Ganar hoy me costó sangre, sudor y lágrimas".