Noya y Nadal, los ejemplos a seguir
Javier Gómez Noya pertenece a esa estirpe de campeonesespañoles de nueva generación que aúnan con un equilibrio total su talento y suseñorío. El ejemplo más cercano y similar lo representa Rafa Nadal. Un campeónsin excusas, educado y siempre profesional. Javi Gómez Noya es su alma gemela enel triatlón. Un genio en la competición, un señor fuera de ella, un profesionaltotal dentro y fuera de la pista y, ante todo, un deportista que sabecomportarse y darlo todo en los buenos y en los malos días.
Lo que vimos el pasado sábado en Pontevedra nos demostró queJavi es de otra pasta. Su manera de respetar a la ciudad, a los aficionados y asu deporte fue
Este ejemplo me recuerda a Nadal en el pasado Open de Australia.Jugaba contra Ferrer, un tirón le dejó baldado, el fisio de la ATP le pidió porfavor que se retirara pero aún sabiendo que ganar era imposible siguió hasta elfinal y felicitó a su amigo y a la poste ganador David Ferrer. No necesitabaseguir, lo tiene todo demostrado, como Javi, pero en el diccionario de ambos noaparece la palabra rendición.
Otra similitud es su entrega a quien le patrocina. Ambosacuden siempre con una sonrisa a cualquier acto, pese a que les duela el alma.Me quedo con Javi en Sidney 2011 con las gafas de su patrocinador en su rostromiestras los demás se quitaban el agua de la cara sin parar bajo una tempestad.
Pontevedra dejó plasmado otro capítulo de grandeza de uncampeón sin ínfulas de la deshumanización de las estrellas que cada día sealejan más del público y se acercan sólo al banco.
Lo que no comparto con él es su renuncia a pedir la sanciónal triatleta británico que se la jugó en el agua. Merece sanción y debíahaberle señalado con el dedo pero primó su compañerismo con el resto detriatletas. Se lo perdona aunque fuera claramente un mal deportista. Hasta eneso le aplaudo aunque no esté de acuerdo.