¿Es importante hacerse una prueba de esfuerzo?
Desde el punto de vista de entrenador y fisiólogo creemos que una prueba de esfuerzo en momentos determinados de la temporada es necesaria. Primero y fundamental desde el punto de vista de la salud, ya que muchas veces competimos o entrenamos por encima de nuestras posibilidades y vulgarmente “petamos”, o peor, tenemos desfallecimientos e incluso está habiendo muertes en carreras populares. Segundo desde el punto de vista del entrenamiento y rendimiento deportivo. Si no sabes cuáles son tus parámetros fisiológicos es muy difícil analizar tus puntos débiles o de mejora y poder atacarlos de manera correcta. Sin querer puedes estar haciendo muchas horas de entrenamiento “Basura” para tu objetivo de la temporada.
¿EN QUÉ CONSISTE?
El ejercicio físico es un estímulo estresante para el organismo y más aún teniendo en cuenta los bajos niveles de actividad física que llevamos en los tiempos actuales, donde el sedentarismo y los malos hábitos nutricionales triunfan.
Desgraciadamente, en los últimos meses nos hemos hecho eco de varios casos de muertes y desfallecimientos durante algunos eventos deportivos populares, especialmente cuando a la propia dureza de la prueba o a la baja preparación de los deportistas se le sumaban otras variables como la deshidratación o la hiponatremia.
Gracias a este control médico podremos descartar algunas patologías relacionadas con la función del corazón tanto en reposo como durante el ejercicio. Sin embargo, siempre será recomendable completar este control con una valoración de las condiciones estructurales del corazón, lo cual puede ser realizado mediante un eco-cardiograma.
Por lo tanto, gracias a una prueba de esfuerzo con test de lactato o análisis de gases podremos saber con aproximada exactitud a qué intensidad (velocidad) deberíamos competir para obtener los mejores resultados en función de la duración de la prueba (maratón, contrarreloj de 40 km, 1500 m lisos…) o a qué intensidades debemos entrenar para conseguir nuestros objetivos (zonas de entrenamiento).
Por todo ello, y teniendo en cuenta los beneficios que ofrece tanto a nivel de control de la salud como de mejora del rendimiento y consecución de objetivos deportivos, considero imprescindible que cualquier persona que busque iniciarse en un plan de entrenamiento o ya realice ejercicio de forma habitual se someta a una prueba de esfuerzo. Estas pruebas serán muy útiles a principio de temporada, cuando buscamos estar seguros de que nuestro estado de salud es óptimo para comenzar a realizar ejercicio y nos interesa conocer también cuál es nuestro punto de partida en cuanto a estado de forma, obteniendo datos para comenzar a planificar nuestros entrenamientos en función del mismo.
Posteriormente, según avanzamos en la temporada y una vez ya hemos realizado la valoración inicial de nuestro estado de salud, será recomendable actualizar nuestras zonas de entrenamiento evaluándolas mediante una prueba de esfuerzo u otros test de campo cada tres meses aproximadamente, de forma que siempre estemos entrenando o compitiendo a la intensidad adecuada para ese momento teniendo en cuenta los cambios en nuestro estado de forma.
Por, Pedro Luis Valenzuela (Centro Medico Complutense @CMComplutense), e Israel Pinto Padilla (Triathlon 4 Live @Triatlon4Live).
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