Las últimas investigaciones sobre el impacto de esta tecnología en atletas de elite y corredores populares desmiente algunos mitos como que es necesario ser ligero y tener muy buena técnica para sacar mucho provecho a este tipo de zapatillas de running

"Las zapatillas con placa de carbono llevan a algunos pesen lo que pesen a mejorar hasta un 12% y a otros les hace más lentos y aún no sabemos porqué"

Hace casi una década Nike lanzó una tecnología completamente disruptiva que revolucionó el sector de zapatillas de running. La placa de carbono insertada en la suela podía llegar a aportar una mejora del 4% a quienes las utilizaran. 

 

"Ahora mismo hay mucho jaleo con esta tecnología"

Tras diez años de su uso y tras copiar todos los fabricantes esta manera de fabricar, el impacto en el rendimiento sigue generando enormes controversias y no está nada claro a quiénes y cuánto mejoran la velocidad según el tipo de corredor.  

Se señala siempre que el más beneficiado es el corredor de peso ligero y buena técnica pero los diversos estudios realizados por investigadores del rendimiento no son tan claros en sus conclusiones. de hecho muchos apuntan que "las zapatillas con placa de carbono llevan a algunos pesen lo que pesen a mejorar hasta un 12% y a otros les hace más lentos y aún no sabemos porqué".  

"Ahora mismo hay mucho jaleo, la literatura científica está en constante revisión. Hay artículos que señalan que el beneficio de estas zapatillas puede alcanzar el 12%, pero hay otros que indican que los corredores pueden perder rendimiento con ellas. También hay otros factores que no están nada claros como el efecto a largo plazo de este calzado sobre el corredor", indica en una entrevista con El Mundo Borja Muñiz, investigador de la Universidad de Zaragoza y miembro del grupo Sub2hrs, uno de los más prolíficos del mundo en el estudio del invento del siglo en el atletismo.  

"Son zapatillas bastante inestables"

En uno de esos análisis invitaron a corredores de alto nivel y a corredores populares a utilizar las zapatillas y midieron sus beneficios. Los resultados fueron tan raros que se vieron obligados a repetir el experimento. "Este tipo de zapatillas son bastante inestables, necesitan adaptación y quizá de ahí vino el fallo, pero igualmente hemos comprobado que la variabilidad sigue siendo muy grande. Los estudios pioneros lo tenían muy claro, decían que la mejora era de un 4%, pero eso no es así. No es tan sencillo. Hay corredores que se benefician mucho, quizá más que ese 4% y otros que no se benefician nada. Lo que queremos estudiar ahora es por qué ocurre eso. No sabemos si es por el tipo de pisada del corredor, por su peso o por otras muchas variables. Esa es una información muy relevante para el futuro", señala Muñiz que subraya que, de todas formas, "lo normal" es que un corredor se beneficie de alguna manera de estas zapatillas.  

Un problema que se deriva de su uso, según apuntan algunos investigadores, es la facilidad de lesionarse. Sin embargo  Borja Muniz no defiende esa teoría: "No he visto que estas zapatillas causen directamente lesiones, pero sí cambian la zancada. Si pasas de no usarlas a hacerlo todos los días puede haber problemas. Hay atletas de élite que ya limitan sus entrenamientos con placa de fibra de carbono para que no se debiliten sus músculos soleos y sus tendones de Aquiles".  

Lo que sí está comprobado, según el investigador,  es que, "aunque haya mucha variabilidad en su efecto sobre el rendimiento y aunque haya que estudiar sus efectos a largo plazo, mayoritariamente estas zapatillas reducen el consumo de oxígeno a quienes las utilizan y eso quiere decir que pueden correr más rápido y recuperar mejor. Sea como sea siguen siendo una ayuda para el corredor".