Así aprovecharon una laguna legal la Media Maratón de Barcelona y el 10 k de Castellón para inventarse 'liebres motorizadas' que ayudaran a conseguir dos récords mundiales
El atletismo vive una auténtica revolución gracias a la tecnología aplicada a las zapatillas y los nuevos métodos de entrenamiento que está disparando el rendimiento. Los récords en la pruebas de ruta desde los 5.000 metros hasta la maratón se suceden y las grandes pruebas internacionales buscan atraer a los mayores talentos para ganar prestigio a través de la consecución de alguna plusmarca mundial.
España se ha convertido en uno de los escenarios de moda para conseguir cada vez mejores marcas. Circuitos muy planos, buena climatología y grandes nombres en la salida se unen para lanzarse a por récords que sitúen a las pruebas como competiciones de referencia a nivel mundial.
Coches y motos como liebres improvisadas
El pasado fin de semana en España se firmó un récord mundial oficial y otro oficioso. El atleta ugandés Jakob Kiplimo batió la plusmarca mundial de media maratón con 56:42, ¡48 segundos menos! que el anterior récord, mientras el atleta etíope Yomif Kejelcha cruzó la meta del 10 k de Castellón en 26.31, que seguramente acabará siendo el récord mundial a la esperade que se anulen los 26.24 de Kipruto por dopaje.
En ambos casos los atletas africanos dieron una exhibición de talento, zancada majestuosa y ritmo trepidante, pero los dos recibieron una innegable ayuda por parte de los organizadores de ambas pruebas que supieron sacar partido de una laguna legal para inventarse liebres motorizadas que ayudaran a los atletas para mantener un ritmo adecuado para asaltar los récords de media maratón y de 10 k.
Tanto la Media Maratón de Barcelona como el 10 k de Castellón situaron coches y motos a una distancia muy escasa de los atletas. Esa colocación estratégica de los vehículos sirvió para hacer de liebres, sobre todo en la parte final de la competición, que es donde es clave mantener un ritmo preciso.
No existe reglamentación de la IAAF que lo impida
Esta estrategia es poco ética y poco deportiva pero legal, ya que la reglamentación de World Athletics del año 2024 no indica nada sobre la distancia que ha de haber entre el vehículo y los atletas de cabeza de carrera. Según publica la revista Corredor "La única reglamentación que existe a este respecto es una de la RFEA de 2017 en la que se indica que "la organización debe situar el coche de apertura y cierre de la prueba como mínimo 200 metros por delante y por detrás del primer participante y del último".
Según ha podido saber la revista Corredor después de preguntar a varios expertos en reglamento, por ejemplo, "resulta muy complicado que Jacob Kiplimo sea descalificado de la prueba", ya que "no existe una norma con un número de metros de separación entre el coche y los atletas de cabeza de carrera".
Lo que no es descartable es que tras comprobar cómo se las gastan algunos organizadores a la hora de aprovechar ciertos vacíos legales, desde la Federación Internacional se reaccione y se imponga a partir de ahora alguna distancia mínima entre vehículos que impida que los atletas se aprovechen de esta ayuda.