Con 46 años, en su maratón 17 y a solo 400 metros de entrar en la meta de Valencia en 3:05 casi se muere: "Vi la meta, sonreí y dije ya está"
Álvaro Carou es un ejemplo de corredor popular responsable y comprometido con la salud. Lleva 17 maratones en su currículum y en todos ha acudido antes a realizarse una prueba de esfuerzo y un chequeo coronario para saber si su cuerpo está preparado para ese exigente esfuerzo. A pesar de hacer las cosas bien el pasado domingo vivió el mayor susto de su vida y miró de frente a la muerte.
Este veterano maratoniano de 46 años estaba a solo 400 metros de la imponente meta de la Maratón de Valencia sita en la vanguardista Ciudad de las Artes de la capital levantina cuando de repente su cuerpo se bloqueó, se desmayó y cayó al suelo inconsciente.
"Me acuerdo sonreír porque dije ‘ya está’"
Los equipos de emergencia de la prueba acudieron a toda velocidad a socorrerle y consiguieron mantenerle con vida y trasladarle a un hospital donde fue operado.
"Me acuerdo sonreír porque dije ‘ya está’. Vas viendo los carteles de últimos 900 metros, 800, 700, 600… y claro, iba a entrar en la pasarela sonriendo. Pero no me acuerdo de nada más", explica Álvaro al medio RunningCV.
El corredor popular estaba a punto de lograr la mejor marca de su vida en una maratón. En la decimoséptima experiencia en esta distancia estaba a punto de cruzar la meta en un espléndido registro de 3:05, pero todo se torció de repente: "Me dicen que justo cuando voy a bajar hacia la pasarela azul me paro de golpe y me desplomo. Los voluntarios acuden y empiezan una reanimación manual hasta que llega el equipo médico. Pasa muy poco tiempo hasta que me asisten los sanitarios de una ambulancia que había muy cerca. Y ahí, en el suelo, me reaniman".
El fantástico trabajo de los sanitarios le hizo recuperar la consciencia rápidamente: "Bajaron un desfibrilador de la ambulancia, y yo recuerdo como un impulso muy fuerte y despertarme de golpe con muchas caras cercanas a mí y mucho ajetreo. Son momentos confusos para mí, pero recuerdo que hubo un aplauso muy grande. Escuché un aplauso muy grande alrededor, una emoción muy muy grande. Los sanitarios me reviven, me devuelven a la vida. Tengo que agradecer a un Maratón que es un auténtico ‘major’, quizás no tiene el título de major, pero tiene la calidad, hay muchos puntos de asistencia sanitaria".
"Me cuido mucho"
A pesar de no cruzar la meta de Valencia, la organización tuvo un inmenso detalle de grandeza con él: "Anteayer, en la propia UCI vino Juan Botella, gerente de Correcaminos con la directora médica del Maratón, Virginia, otra doctora y una de las personas que me atendió in situ. Tengo que agradecer el detalle de que me trajeran la medalla. Ha sido muy emotivo todo, se han portado genial conmigo. Impresiona mucho que médicos que están acostumbrados a estas cosas se hayan emocionado como yo con lágrimas en los ojos. Me dijeron que para ellos fue muy emotivo poder sacarme adelante porque fue una situación muy complicada".
Álvaro no es uno de esos corredores populares que desprecia los riesgos de una distancia como la maratón. De hecho, es muy meticuloso con su salud: "Yo me cuido mucho, me hice mi último estudio cardiológico en abril. Me hice prueba de esfuerzo pero también ecocardiograma. Recomiendo a todo el mundo que lo haga. Los médicos me dicen que se deben hacer, pero que no te pueden asegurar al 100% que no te vaya a pasar un episodio de estos".
Tras ser operado de urgencia y pasar unos días en la UCI ya está en planta y se muestra feliz por cómo está yendo su recuperación: "El corazón está respondiendo bien, aunque tengo un neumotórax y las costillas y el esternón afectados, pero todo va muy bien. A mí correr me sana, es mi medicina. Los médicos me han dicho que ahora tendré una recuperación larga, pero que no ven razones para que no vuelva a correr, incluso a hacer un maratón, quién sabe".