El atleta español que busca el récord mundial de 1.000 metros presenta el 'palizón' que se dará desde 75 minutos antes de la prueba: "Veremos cómo sale, hay que creer"
Mohamed Attaoui quiere convertirse este viernes en Madrid en el primer atleta español en tener un récord mundial en categoría elite. El atleta cántabro atacará la plusmarca planetaria de 1.000 metros bajo techo que todavía posee Ayanleh Souleiman con 2:14.20 conseguida en Estocolmo (Suecia) en 2016. El español posee la plusmarca nacional al aire libre con 2:12.25.
Para conseguirlo, sus entrenadores en el equipo On Running han diseñado un método revolucionario que para muchos puede parecer contraindicado para llegar preparado a la prueba: "El viernes, una hora y cuarto antes de la carrera calentaré 15 minutos tranquilo, haré tres kilómetros, estiraré, haré movilidad y 40 minutos antes de correr haré 5 minutos en progresión, a ritmo desde 3:10 a 2:50 el último mil. Después haré progresivo fuerte de 200 metros, esperaré 20 minutos y estaré superactivo. Cuando me lo dijeron, pensé: ‘Me voy a cansar para la carrera, tienes que hacer el esfuerzo de creer".
El especialista español en 800 metros se ve preparado para este hito para el atletismo español: “Batir el récord me hace mucha ilusión, pero lo que más me apetece es poder hacerlo en Madrid, en casa, con nuestro público que seguro que harán que haya un ambientazo espectacular en Gallur. Estoy muy motivado. Me gusta ponerme retos. Tendremos dos liebres que nos llevarán hasta el último 200 más o menos. Y pondrán las luces del récord, que nunca había habido en Madrid, lo que permitirá llevar un ritmo estable. Sin tirones. Veo bastante bien lo del récord”.
Attaoui fue fichado en 2023 por On Running, un club de enorme prestigio y gran músculo económico, y a partir de ahí su carrera dio un giro radical: “Lo han cambiado todo para mí. Yo entrenaba en Torrelavega, pero no tenía instalaciones en condiciones y entrenaba solo. Por eso cuando me llegó la opción de unirme al grupo profesional no lo dudé. Y todo ha crecido exponencialmente. Al principio me costó adaptarme, también por el idioma ya que se habla solo inglés, pero ha sido una decisión fantástica. Es un equipo profesional con un entrenador principal y un asistente, fisios... Tenemos todo lo necesario para rendir al máximo. Vivo bien del atletismo, creo que se puede si tienes un contrato. También hay que saber gestionarse, pero las marcas están apostando muchísimo y se hacen muchísimos más contratos. Y se está pagando más”.
"Antes hacía 80-90 kms semanales y ahora 140"
Sus cambios no han sido solo a nivel económico y personal sino también a nivel de preparación: “Hasta ese fichaje yo hacía 80 o 90 kilómetros a la semana, pero entrenaba mucho más fuerte. Ahora con el doble umbral hago 140 kilómetros. A ritmo más tranquilo. Aunque también hay entrenamientos duros. Están todo el día investigando para poder mejorar. Como lo de entrenar tras la competición, como el rodillo de los ciclistas. O entrenar antes de correr".
Attaoui siente que su nivel de profesionalidad se ha disparado en los últimos tres años: “Cuando estoy de concentración entreno y descanso. Me aburro mucho, pero dicen que cuando sientes eso es cuando mejor entrenas y descansas. Y cuando mejor vas a rendir. Además, cuando empiezas con entrenos fuertes te empiezas a ver bien y ya no aburre tanto porque estás viendo que te estás poniendo como un toro (ríe). Eso sí, los miércoles o los domingos que por la tarde descanso suelo ir a los karts, a merendar con amigos, al cine... cosas así”.
El atleta cántabro reconoce que el nivel actual de la distancia de 800 metros es espectacular: “En el 800 hay gente que me dice que controle, pero no soy capaz. Y más teniendo a atletas como Wanyonyi detrás, hay que ir con todo hasta el final. Hay poco margen de maniobra, en el 1.500 el último 400 igual se hace en 52 y hay más margen. En Tokio tenía el 1:41 en mis piernas, pero el frenazo en el 200 y un choque más adelante lo impidieron. Pero sin obsesionarme sé que llegará con el tiempo. El 800 se ha convertido casi en una prueba de velocidad. Se sale a 11 y pico, se pasa el 200 a 23 y así a tope hasta la meta ya. Soy un atleta más aeróbico que anaeróbico y tengo que gestionar e intentar correr las vueltas a un ritmo lo más parecido posible. No puedo salir a hacer 49 en el primer 400 porque me desgasta muchísimo. Tengo que intentar ser más estable y por eso corro atrás”.