El desgarrador relato de una estrella keniata del trail running: "O me dopaba con corticoide en la rodilla o mis dos hijos dejaban de tener un plato de comida cada día y ni me lo pensé"
Esta semana se conoció que Joyline Chepngeno, una de las grandes estrellas mundiales del trail running, había sido cazada en un test antidopaje por el uso de una sustancia prohibida como es el corticoide. El análisis fue después de ganar la mítica sierre Zinal por segunda vez consecutiva y la sanción ha sido de dos años al reconocer su error.
Lo que parece otro caso más de un atleta keniata dopado saca a la luz un drama cada vez más habitual en el país africano. La estrella africana del trail running asumió el riesgo de ser cazada con una sustancia dopante al no poder pagarse a un buen especialista en traumatología que pudiera tratar los fuertes dolores en una rodilla.
Ante el temor de tener que dejar de competir durante una larga temporada y perder el dinero de premios y patrocinio decidió jugársela. La atleta lleva consigo la responsabilidad de cuidar como madre soltera a dos hijos y a su madre con problemas médicos. Así que no se lo pensó: "O me dopaba con corticoide en la rodilla o mis dos hijos dejaban de tener un plato de comida cada día y ni me lo pensé".
Ahora, Joyline no se escondió en ningún momento y nada más conocer el resultado positivo señalo que la razón era "la inyección de un analgésico (corticoide) para tratar una lesión de rodilla".
"Fui desesperada a una farmacia"
Apunta que tras ganar la Sierre Zinal de este año "la rodilla empeoró. En Kenya, tenemos un acceso muy limitado a la atención médica estándar y al apoyo deportivo profesional. "Desesperada, fui a una farmacia en la ciudad de Nairobi a buscar ayuda. El médico me recomendó un analgésico inyectable, me aseguró que no era dopaje y dijo que me ayudaría a recuperarme a tiempo".
El miedo a quedar parada y sin ingresos la convenció de que debía hacer trampas: "Acepté la inyección porque temía no poder participar de otra manera. Esto ocurrió unas dos semanas antes de la carrera Sierre Zinal de 2025. No informé a mi entrenador, Julien Lyon, porque no me habría dejado correr de haber sabido que tenía tanto dolor. Pero tenía que correr, ya que es mi único medio para alimentar a mis dos hijos y a mi madre viuda".
Chepngeno acepta el castigo de dos años: "toda la responsabilidad por mi error al no comprobar qué sustancia me inyectaban, y desearía haber recibido más información sobre sustancias y procedimientos. Las reglas se aplican por igual a todos los atletas y acepto la decisión de la AIU y todas las consecuencias que conlleva. Quiero disculparme sinceramente con los organizadores de Sierre-Zinal, con mi entrenador, compañeros de equipo de Milimani Runners y con todos aquellos que me han seguido y apoyado desde el comienzo de mi carrera".
La atleta keniata espera que el mundo del atletismo la perdona y la rehabilite para competir en el futuro: "Espero que el mundo me dé otra oportunidad de volver después de este periodo de dos años de sanción. He aprendido una lección dolorosa y me comprometo a competir de forma sana, limpia y responsable en el futuro".