Marc Roig lleva más de una década viviendo en Kenia y tiene claro el aspecto del entrenamiento en Kenia que es casi imposible de replicar en Europa

El fisio español de Kipchoge señala el principal aspecto diferencial que hace mejores a los maratonianos keniatas "y no es la genética, el talento, el descanso, la altitud o la comida"

Marc Roig es atleta de elite y durante más de una década ha trabajado como fisioterapeuta de Eliud Kipchoge. su experiencia en Kenia le permite señalar un aspecto simple pero que marca diferencias para convertir a los maratonianos de ese país africano en los mejores del mundo. Para el atleta y fisio catalán la clave está en trabajar en grupo, algo que parece sencillo de conseguir pero que es muy complicado de replicar en Europa.


El fisio de Kipchoge apunta que "se han hecho infinidad de estudios sobre qué los diferencia y se ha descubierto que genéticamente no hay tanta diferencia, pero sí hay varios factores que van sumando, y entre ellos se puede nombrar el nacer y entrenar en altitud. Suma mucho también entrenar en grupo".


Reunir en Europa a un grupo de 10 maratonianos de alto nivel en la misma ciudad para que unos ayuden a otros a mejorar es una misión casi imposible en cualquier país europeo: "Una de las dificultades que tienen muchas veces los mejores corredores europeos es encontrar un grupo de nivel similar al suyo para poder exigirse en los entrenamientos. Y aquí es algo normal, lo difícil es entrenar solo. Hay muchos atletas de altísimo nivel que pueden entrenar contigo, y eso ayuda muchísimo".

"Uno se cruza con medallistas internacionales corriendo cada dos por tres"

Pasear por Iten, la ciudad meca de la larga distancia, y encontrarse con numerosas estrellas mundiales del maratón es algo habitual: "A partir de las 6 el pueblo se llena de gente corriendo para arriba y para abajo. Luego durante media mañana la afluencia baja pero también sigue habiendo mucha gente corriendo. La mayoría son corredores anónimos o desconocidos para el gran público, pero también los campeones olímpicos y ganadores de maratones internacionales están ahí paseando o corriendo. Es la rutina del día a día. Uno se cruza con medallistas internacionales cada dos por tres".

"Luego, algo que se le presta poca atención y yo quiero destacar es la dedicación. En una semana tipo, la mayoría de los días se entrena 2 o 3 veces al día. Es decir, se entrena bastante. Y también se descansa muchísimo", señala Marc Roig.

Otro aspecto complicado de repetir en Europa es la calidad de la comida que ingieren los maratonianos: "A los entrenamientos y el descaso se suma un régimen que incluye comida muy de la tierra, muy típica y con poca influencia de alimentos procesados. Y hay que sumar todas estos aspectos con la gran densidad de atletas. Cuando hay muchos practicantes es mucho más fácil detectar a los buenos".