El mítico campeón olímpico de 1.500 analiza las radicales diferencias en el running en la actualidad respecto a hace 30 años y explica la razón por la que no se puso jamás las zapatillas durante 13 años tras haber sido un mito del atletismo

FERMÍN CACHO: "Cuando entrenaba con Abel Antón en Soria en el parque no corría nadie, ni los perros y nos trataban de tarados"

Fermín Cacho es un atleta mítico. Un europeo que osó discutir la 'dictadura' de los africanos en el 1.500 y se llevó un oro legendario en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Tras ese éxito siguió consiguiendo numerosos éxitos hasta que en 2002 vivió una experiencia traumática con una grave enfermedad que, aunque superó, le llevó a alejarse del running durante 13 años.  En 2018 volvió a entrenar tras convencerle su amigo Abel Antón para preparar un maratón. En su segundo intento cruzó en 2019 la meta en el Maratón de Sevilla y lloró como un niño al reencontrarse con el atleta que parecía haber olvidado. En la actualidad ve como la sociedad ha dado un giro radical y ahora prima una cultura deportiva que hace 30 años era una quimera. "A Abel Antón y a mí en Soria nos veían como dos tarados, ahora seríamos dos más de los miles de corredores que salen cada día a cuidar su salud y divertirse corriendo".  

La traumática situación que le hizo no ponerse las zapatillas en 13 años

El legendario atleta soriano recuerda cómo llegó su final como atleta de manera traumática: "He cambiado muchísimo. Tras mi época de atleta se me complicó un poco la vida. En 2003 dejé el atletismo porque 2002 tuve una meningoencefalitis y cuando me recuperé reuní  a mi entrenador, a mi mujer y a mis padres les dije que abandonaba el deporte profesional, que lo que tenía que conseguir ya lo había conseguido y que era muy difícil repetirlo. Nunca me he arrepentido de esa decisión".  

Cacho vuelve a disfrutar con un deporte que abandonó por completo: "Ahora he vuelto a correr. Ahora lo hago de diferente forma. Tras lo que me ocurrió en 2002 estuve 13 años sin ponerme las zapatillas, pero Abel Antón me convenció para preparar el maratón de Sevilla, al final conseguí llegar a meta. Todo surgió porque un día estaba comiendo con Abel Antón y Martín Fiz y me dijeron que le hacía mucha ilusión que corriera con él una maratón. Le dije que estaba loco y al final lo hice".  

Pasar de un sedentarismo radical durante 13 años a una nueva etapa le ha cambiado por completo: "Ahora corro 4 o 5 días a la semana con tiradas de hora y cuarto u hora y veinte, al principio lo hice con un ritmo muy despacio y poco a poco fui subiendo. Para mi fue un reto. Yo era un atleta de 1.500 pero muchas veces en mi época profesional hacía tiradas de 16, 18 o 20  kilómetros, ahora eso me cuesta mucho pero cada vez menos" .  

"El running ya es algo incluso social y familiar"

A Fermín Cacho le emociona ver cómo ha cambiado la cultura deportiva en España: "Poco a poco la sociedad española se ha dado cuenta de que la práctica deportiva por hobby es beneficiosa, mejora nuestra salud, nos hace sentirnos más fuerte, mucho mejor y hasta le hacemos un beneficio al Ministerio de Sanidad porque si estás bien físicamente tendrás menos problemas cardiovasculares hasta tienes menos posibilidades de tener hasta un catarro".  

El atleta soriano recuerda cómo en Soria le veían como un "raro" por correr: "Yo me acuerdo con Abel Antón en Soria corriendo en el Parque de la Dehesa no corría nadie, ni los perros y nos trataban de tarados. Ahora ya es completamente diferente, la práctica deportiva ya es normal, forma parte de la cultura. El running ya es algo incluso social y familiar. Vas a una ciudad a correr y vas con la familia a pasar el finde semana. Ahora hay una gran posibilidad de tener una buena base para tener atletas en el futuro porque hay una magnífica cultura deportiva".  

Fermín Cacho recomienda correr pero hacerlo con prudencia y cumpliendo una serie de normas básicas: "A la gente que empieza a correr hay que recordarle que este no se basa en ponerse las zapatillas, un pantalón corto y tirar. Hay que ir al médico y mirar cómo tienes el corazón, hacerse un análisis de sangre para ver cómo estamos y ponerse en manos de entrenadores para que luego no lleguen los sustos. Si la gente se gasta 150 euros en unas zapatillas y 200 en un pulsómetro porqué no gastar 100 euros en un buen reconocimiento deportivo".