"Fui el primer español en bajar de 2:10 en maratón, bebiendo solo agua, sin geles ,atiborrándome de pasta los días anteriores y tomando el pulso tras 10 flexiones para saber mi estado de forma"
Se cumplen 30 años de una de las grandes gestas del atletismo español. El 25 de septiembre de 1994 Antonio Serrano se convirtió en Berlín en el primer español en bajar de 2:10 en la mítica distancia. Eran tiempos en los que correr cerca de 2:10 te permitía ganar los mejores maratones del mundo y el que ahora es uno de los mejores entrenadores de atletismo de nuestro país dio un gran paso con una marca que ahora con las zapatillas de placa de carbono y con los adelantos en entrenamiento y nutrición podría equivaler a 2:03. El atleta y entrenador manchego recuerda en una entrevista con La Razón cómo vivió ese dia y cómo entrenó para esa prueba.
![[Img #60495]](/media/diariodeltriatlon/images/2024/10/07/20241007113138000060495.jpg)
Berlín, 1994, 25 de septiembre: 2 horas, 9 minutos, 13 segundos, récord nacional y primer español en bajar de 2h10. ¿Cómo lo recuerda?
Irene Sánchez-Escribano va a debutar ahora en la media maratón de Valencia, y me decía alguno que van a correr otros españoles e Irene está bien, pero no tiene experiencia; ¿sabes lo que les dije? Que yo mi primera media maratón fue el campeonato del mundo en el 95 que había en Francia, y quedé el cuarto del mundo, eso muchos no lo saben, así que lo de la experiencia... Ella no la tiene en media, pero sí en10 kilómetros ruta, en 10.000 de pista... Para mí la media maratón se parece al 10 kilómetros, son carreras más rápidas que la maratón. Digo esto porque a mí en la maratón me pasó lo mismo. Gané el 10.000 del mitin en Helsinki, era de los favoritos a la medalla también en Helsinki [en el Europeo], donde fallé; y sin embargo seguí entrenando, conseguí competir bien un 10.000 en Bruselas... Luego, el entrenamiento para la maratón, como era la primera que hacía y a mí me gustaba mucho la pista, hice dos 3.000, competí en la inauguración del 3.000 aquí en Madrid en La Peineta, bajando de ocho minutos, competí en otro 3.000 en Andújar, bajé de 8 minutos... En fin, hice un entrenamiento atípico a los que hice después, porque lo mezclé mucho con la pista, pero ¿qué pasaba? De correr a dos cuarenta y pico en la pista a correr a tres minutos, tres cinco, en la maratón, pues el único miedo que tenía es que mi musculatura aguantara. De hecho, en el kilómetros 38 o por ahí empecé a notar un poquito un gemelo, y si no me hubiera pasado eso, habría hecho 2h08. La verdad es que hasta el kilómetro 25 o 30 fui muy cómodo, y luego empecé a sufrir un poquito, sobre todo por eso, por la musculatura, y porque las zapatillas de antes no eran como ahora.
¿Recuerda alguna anécdota?
Con Antonio Pinto [portugués, hizo 2h08:31), que ganó, cuando subimos al hotel a la habitación a hacer el antidoping, estábamos allí en un pasillo e íbamos los dos cojeando y destrozados. Sin embargo, ahora, con la nueva tecnología se aguanta mucho mejor muscularmente. Otra anécdota, yo fui con Natalia, con mi pareja de entonces, y a mí me pagaban el viaje y el hotel, y luego tenía unos premios por las marcas y por la llegada, pero como fui con Natalia no fuimos al hotel de la organización, fuimos a otros que había allí populares, nos levantamos a las seis de la mañana, desayunamos, y luego, claro, yo no había hablado con la organización nada y no tenía avituallamientos personales, tuve que beber el agua que ponían allí. De hecho, para meterme con mi dorsal lo hice como pude. Luego en las demás maratones sí tuve los avituallamientos personales, pero allí fue bebiendo agua y poquito más... Hizo buen día, íbamos en grupo y mentalmente disfruté mucho de esa maratón.
![[Img #60496]](/media/diariodeltriatlon/images/2024/10/07/20241007113138000060496.jpg)
El récord del mundo en ese momento era 2h06:50, de Belayneh Dinsamo, de Etiopía.
En mi carrera en Berlín, la marca que hizo el segundo, un keniata, Sam Nyangincha (2h08:50) también era de las mejores marcas de Kenia. Otra anécdota, viendo el otro día, que tengo la hoja de clasificación, con el dorsal “1” había un atleta que se llama Xolile Yawa y era un surafricano. Me metí y vi que llevaba el dorsal “1” porque en el año 93 había ganado la maratón de Berlín con 2h10:50 y pico; es decir, en esa época correr 2h08 ya era la repera, y luego se ganaban muchas maratones con 2h09, 2h10, incluso 2h11. En Fukuoka, de las mejores maratones, se ganaba con esas marcas. La marca que hice en Berlín era de las mejores del año, por eso fuimos a más maratones como Londres, Fukuoka... De 2h06 largos del récord a 2h09 cortos míos había poco más dos minutos, es como ahora que el récord del mundo es 2h00 y se gana con 2h02, 2h03. En esa época la marca era como hacer ahora 2h02 o 2h03 y te invitaban a las mejores maratones. Estabas a poco del récord del mundo.
¿Ha cambiado mucho el entrenamiento?
Sí ha cambiado. Es verdad que después de ese maratón de Berlín que era el debut, en el que entrené con muchas pruebas en pista, los siguientes los entrené con más volumen y como se hacía en la época. Martín Velasco, mi entrenador, tuvo conmigo el tercer récord de España. Antes lo había hecho con Juan Francisco Romera y Ricardo Ortega, los dos de Toledo, entonces tenía una experiencia. Nunca hice una barbaridad de kilómetros, porque alguna vez que probé a hacer 200 me lesionaba y prefería quedarme un poco más corto. El entrenamiento es distinto ahora, pero como el del 1.500 y el de todos, aunque siempre queda un poso y una filosofía que esa no la olvido, al menos yo.
¿Qué cambia?
Ha cambiado que ahora hay más control del entrenamiento. Antes el entrenador te enviaba el entrenamiento y el control era más, digamos, arcaico. El entrenador lo que hacía es que por la mañana decía que te tomaras el pulso. Otra manera de controlar cómo estaba de cansancio: tenía que hacer como diez flexiones rápidas, y me tomaba el pulso. Ahora tenemos maneras de verlo con los relojes. Y los lactatos que se hacen... Nosotros teníamos controles de lactato, pero puntualmente. Ahora se hace diariamente incluso. Luego el tema de las zapatillas. Ahora los atletas y los entrenadores tenemos más información en tema de fisiología, de recuperadores. Yo mi primera maratón la corrí con agua, como decía. Ahora no hay tanto muro en las maratones, ahora ves que la gente llega al kilómetros 30 y es cuando cambian de ritmo, porque casi se nutren en la maratón, se toman dos, tres o cuatro geles, se toman sus bebidas con hidratación, meten hidratos. Sin embargo, nosotros era comer toda la pasta que podíamos los días de antes para ver si podíamos llenar bien los depósitos. Ha cambiado en los volúmenes, en la recuperación de los atletas...
Ahora con el tema de las redes hay mucha información que podemos utilizar. Antes no sabíamos las estrategias o cómo eran los circuitos. Yo llegaba a Berlín y no era como ahora, que la gente se estudia las cuestas, las curvas... Todo. Ibas a la maratón de Fukuoka y no sabías cómo era el circuito. Ahora llega un campeonato como el de París este año o como el que hubo en Zúrich, que fui con Javi Guerra, con una cuesta, y hacíamos entrenamientos en cuesta para ese campeonato. Antes todo eso era más natural, no teníamos tanta información. Y los entrenadores, el mío no era entrenador profesional, él era profesor en Toledo en la escuela de magisterio, y por la tarde estaba un rato con nosotros. También hay más entrenamiento en altitud, que yo también hice en aquella época, pero ahora se conoce más cómo hay que hacerlo, entonces se hacía más al error, a ver cómo salía.
¿El pulso se tomaba a la antigua usanza?
Yo por ejemplo me acuerdo en Fukuoka cuando corrí la maratón, me levantaba todas las mañanas a las 9:30, me tomaba el pulso y tenía 32, y ya sabía que estaba en forma. Había estado un mes entrenando en altura en Venezuela. No estábamos tan seguros, ahora el entrenador y el atleta están más seguros de que si el entrenamiento ha sido bueno, vas a competir bien. Yo por ejemplo en Berlín lo máximo que hice fueron 28 kilómetros seguidos, ahora se hacen muchas más tiradas largas, incluso los africanos y algún español te cuentan que hacen 45 kilómetros, entonces la musculatura, la fisiología de tu cuerpo, ya sabe lo que es correr 40 kilómetros. Antiguamente no hacíamos eso. Ahora tenemos más datos.
¿Cree que se bajará de dos horas en maratón?
Hace 10 o 15 años decía que no, cuando todavía no estaban las zapatillas ni los métodos tan avanzados. Ahora se está viendo que en maratones como Berlín se está en 2h02, 2h03, 2h04... El pobre que falleció, Kiptum, que hizo 2h00:35... Opino que igual que tenemos a Jakob [Ingebrigtsen] que está haciendo marcas increíbles, el 7:17 espectacular (en 3.000 metros), un día que pille el 1.500... Si sale un monstruo de estos que sea muy, muy bueno creo que sí puede ser. Igual que dije antes que no, ahora no me gustaría morirme sin verlo. Pero tienen que darse unas condiciones tremendas, un atleta con mucho talento, que tenga el día, le salga bien la media, y que él siga corriendo sólo contra la adversidad. Pero es que ahora veo a tantos atletas corriendo a 2:40 o 2:45 [el kilómetro] con una facilidad tremenda, y lo que digo que hay menos muros: salen a un ritmo en el 30 o 32 y luego cuando tienen que ganar, hacen finales en 14 minutos el 5.000, que son marcas tremendas y eso sí da para bajar de dos horas.