"Fui a Kenia a entrenar y los atletas allí son más 'ignorantes', no entendían nada cuando les preguntaba a qué ritmo iban, no les preocupaba nada"
Manu Arroyo, exatleta de elite y ahora influencer de running, estuvo once días en Iten, la cuna keniata de los grandes atletas del medio maratón y maratón, y admite que se quedó maravillado con lo que descubrió.
"Necesitaba descubrir cómo sienten el deporte allí y fue una experiencia brutal, que me cambió la vida", subraya el atleta granadino.
Uno de los aspectos que le impresionó desde el primer días es que "todos los corredores son bienvenidos a compartir pista y calle, tengan el nivel que tengan y por muy desfavorables que sean sus condiciones; y a los extranjeros nos respetan mucho e incluso les agrada que vayamos".
La disciplina del atleta keniata, con muchas horas de sueño, mucho descanso y una planificación muy repetitiva de entrenamiento cree que les hace superiores a los europeos: "Esos horarios tan pautados son muy favorables para el entrenamiento y el descanso, y el resto del tiempo complementan con readaptación o gimnasio si es que no tienen que estar ayudando a sus familias con la ganadería o la agricultura".
"Tienen una concepción del deporte más 'ignorante"
A Manu Arroyo le impactó la indiferencia de los atletas keniatas al postureo runner con la obsesión por los ritmos: "Tienen una concepción del deporte completamente distinta, mucho más 'ignorante', no tan enfocada hacia la competitividad como rivalidad sino a la superación de uno mismo con el impulso del grupo. Tampoco entendían nada cuando les preguntaba a qué ritmo iban, porque, salvo los de élite, muchos salen sin reloj y simplemente por pasárselo bien, con el afán de que los cojan para el centro de alto rendimiento que hay mientras les dejen las piernas".
"Tienen una concepción del deporte completamente distinta, mucho más 'ignorante', no tan enfocada hacia la competitividad como rivalidad sino a la superación de uno mismo con el impulso del grupo. Tampoco entendían nada cuando les preguntaba a qué ritmo iban, porque, salvo los de élite, muchos salen sin reloj y simplemente por pasárselo bien"
En Kenia los atletas solo están centrados en correr, sin pensar en el ocio: "Llevar una vida tan sencilla y sin distracciones les permite ir muy focalizados; solamente piensan en correr. Aunque viéndoles por la tele puedas pensar por ego que no van tan rápido, una vez allí te impresionan esas zancadas tan enormes, esas caderas tan altas y esas piernas tan finas, pero tampoco es casualidad que haya tanto silencio en la pista y que no se escuche ni una queja".
El atleta granadino señala otra diferencia radical entre un atleta europeo y uno keniata: "Me dijeron que la mentalidad europea de batir nuestras propias marcas poco a poco estaba bien pero que no terminaba de entender que no fuésemos más allá. Allí dicen: 'El mejor ritmo es suicida y hoy es un buen día para morir'. Exploran mucho más sus límites, aunque eso les lleve a sufrir lesiones y sobrecargas hasta abandonar carreras incluso".
En Kenia son felices "con tener unas necesidades básicas de calidad cubiertas. Vivimos en un mundo materialista pero todo pasa por cosas mucho más sencillas: una buena higiene, cocinarte comida rica y compartirla, hacer deporte y tener relaciones sanas con nuestro entorno. Allí los niños son muy felices porque aprovechan lo poco que tienen desde la pureza de lo cotidiano, como con el juego o la naturaleza, sin expectativas, y eso no se lo puede quitar nadie".