Álvaro Prieto le metió más de un minuto a un mito como el triatleta alemán recién retirado tras ganar el título olímpico y llevarse tres ediciones del Ironman de Hawaii

Marinero gallego, 46 años, dos niños pequeños y se lleva el oro ante Jan Frodeno en la Media Maratón de París: "Entreno lo justo para no loquear"

Álvaro Prieto es un currante que hace malabarismos para sacar tiempo para entrenar. Su gran pasión es el running pero sus responsabilidades laborales y familiares son tan exigentes que estar en forma se convierte en casi una quimera.


Sin embargo, este marinero gallego tiene un talento tan impresionante que con muy pocas horas de carrera es capaz de ir a una prueba de prestigio como la Media Maratón de París y ganar con un marcón de 1:10.27 en el grupo de edad de 45 a 49 años.


 

Esta gesta, además, vino acompañada con un aspecto que le hace estar aún más orgulloso, ya que el atleta al que superó para ganar el oro es un mito de triatlón como Jan Frodeno, campeón olímpico de distancia olímpica y tres veces ganador del Ironman de Hawaii. Álvaro entró en meta con un registró 1:17 más rápido que el del alemán.

"Ahora tengo una relación sana con el deporte"


El atleta amateur gallego admite que le sorprende su gran rendimiento teniendo en cuenta sus problemas para porder entrenar: "Tengo un bebé de 5 meses y uno de 2 años, entreno lo justo para no loquear".


Álvaro Prieto quería acudir a la Media Maratón de París como un regalo para su familia y, al mismo, tiempo disfrutar de un buen día de running. Asegura, en una entrevista con el Faro de Vigo, que ya no corre mirando el reloj y eso le ha liberado mentalmente. Atrás quedan los años de obsesión por el crono, de la presión por las mínimas y ayudar a sus compañeros: "Ahora soy feliz corriendo, tengo una relación sana con el deporte".


Sus buenas condiciones como corredor siempre se han visto obstaculizadas por una vida laboral complicada, con trabajos exigentes que le obligaban a estar muchas horas. Fue electricista, dependiente de tiendas deportivas, transportista de Amazon y, especialmente, marinero. Durante cuatro años en el pulpo, embarcado y desde hace cinco años, en la náutica deportiva. Actualmente atraca los barcos y realiza el mantenimiento en un puerto deportivo.

Esta estrella del atletismo máster denuncia una situación que considera que va a lastrar la llegada a su deporte de gente joven: "Estamos en un punto en el que es muy fácil ver a un veterano pidiendo patrocinios para ir a una carrera popular o material deportivo, buscando likes en las redes sociales… mientras hay familias que no pueden meter a los niños en un club o niños que no pueden correr en pista por no poder pagarse unas zapatillas de clavos. Cuando tengamos solo niños enganchados a móviles, consolas y casas de apuestas, ya nos tiraremos de los pelos".


En su caso quiere dar buen ejemplo a sus hijos y ayudar a las nuevas generaciones a engancharse al running. Pese a las dificultades que atraviesa para poder lograr un buen estado de forma, Álvaro Prieto no ceja en su empeña porque "Al final correr es una droga que no se deja".