Pálido, casi desmayado, con cuatro sanitarios cargándole y al cruzar la meta solo piensa en parar su reloj deportivo
Pedro Antonio Esteso, el que fuera atleta del elite y ahora un destacado atleta máster, comparte en su cuenta de Twitter el dramático caso de un corredor popular que tuvo que ser ayudado por cuatro sanitarios y otro corredor para poder llegar a meta. Su cara da miedo, parece que va a desmayarse en cualquier momento y, a pesar de todo, su mente está activada para parar su reloj deportivo nada más cruzar la meta.
"Nos debe hacer reflexionar sobre lo que es correr"
El destacado atleta máster ha querido compartir este momento para hacer reflexionar a los aficionados al running sobre el peligro de obsesionarse con lo que es solo un hobby: "Y aun así este corredor quiere tener alguna “fuerza” o “pensamiento” o “intención” de querer parar su reloj al llegar a meta…Imágenes que nos deben hacer reflexionar sobre lo que debe de ser correr…Espero que este chico esté bien y recuperado y sólo sea un susto".
La actitud de este corredor ha generado un enorme debate en las redes sociales entre los aficionados al running. Muchos lo ven como un claro ejemplo de como el running se ha convertido para muchos en una obsesión por la que estás dispuestos a jugarse la salud y otros creen que no es para tanto y que ese corredor popular solo tuvo un descuido con la hidratación o la nutrición y que aprenderá para la próxima carrera.
Este corredor, con ayuda de cinco personas que le ayudaron a seguir caminando, acabó en una marca destacada de 1:23, algo que para un popular en un medio maratón es una marca que exige un gran nivel. Es decir, para llegar en ese registro debía estar bien preparado. Sin embargo, su cuerpo estalló y le avisó de que debía parar o podría tener un grave problema.
Los riesgos de una obsesión
Es cierto que un desfallecimiento por deshidratación o falta de alimentación adecuada es posible en cualquier tipo de corredor, pero lo que denota una obsesión perniciosa es que mientras su cuerpo está derrotado, la mente del corredor sigue activada para parar su reloj deportivo nada más cruzar la meta. Seguramente sin ayuda de cinco personas jamás habría podido dar un paso más, así que el valor de la marca pierde todo su sentido.
Es posible que este no se a el caso y se trate de un buen corredor popular que ha tenido un descuido, pero imágenes como esta nos recuerdan el error de buscar la épica en el deporte aficionado en lugar de verlo como una oportunidad de mejorar la salud.
Martín Fiz reconoce que le preocupa que "haya cada vez más corredores populares obsesionados con desafíos cada vez mayores. Se rompen familias por conseguir pasar la meta de un ultratrail o un maratón y eso no tiene ningún sentido. Correr debe ser algo que mejore nuestra vida no que nos la destroce".