Rodríguez Zapatero relata su "relación de amor" con el running desde los 18 años: "He llegado a correr a las 5 de la mañana con militares iluminando el circuito con linternas"
José Luis Rodríguez Zapatero es un enamorado del running. De hecho, lleva 47 años saliendo a trotar entre tres y cuatro veces por semana. El que fuera presidente del Gobierno de España fue entrevistado Runners World para hablar de una de sus grandes pasiones.
"Aunque practiqué baloncesto, el deporte que con el tiempo más me ha gustado y enganchado es correr. Empecé con 18 años y mantuve la regularidad hasta los 30. Tuve un bache de los 30 a los 35, edad en la que recuperé la actividad, y desde entonces he mantenido la regularidad corriendo. Correr fue para mí el factor fundamental para lograr mi equilibrio psicológico, mi resistencia física y mi capacidad de estar de buen humor el mayor tiempo posible que se puede estar siendo presidente del gobierno", explicaba el presidente español.
Su manera de entender el running siempre fue relajada y sin obsesionarse con los tiempos: "Normalmente corría por placer en mi ciudad, León, y a veces lo hacía rompiendo el hielo, porque es una ciudad muy fría. Siempre me ha gustado mucho correr al aire libre, también en las zonas de playa, por ejemplo en Santa Pola, donde iba mi mujer con sus padres. Los veranos los pasaba en Gijón y solía trotar con frecuencia por el paseo grandísimo del muro. Me gustaba correr solo, unos 12 ó 13 kilómetros, siempre sin esforzarme, sin fatigarme, hasta que las exigencias de la seguridad hicieron que tuviera que trotar siempre acompañado"
Abandonar la presidente del Gobierno Español le llevó a ampliar su tiempo como corredor popular: "Desde que dejé de ser presidente practico este deporte de manera totalmente diferente. Para que lo entendáis, os diré que sé cómo estoy cada día por cómo corro. Hay un reflejo clarísimo de mi estado psicológico en mi manera de correr y en cómo resuelvo la carrera. Es muy curioso. Cuando tenía muy poco tiempo y tenía que salir como fuera a entrenar, iba a un ritmo mucho más rápido pero saboreaba menos la carrera, miraba menos la naturaleza, escuchaba menos a los pájaros, contemplaba menos el cielo… y todas estas cosas son las que más me gustan de correr. Ahora que puedo hacerlo con más lento, con más calma y tranquilidad disfruto más, es como si respirara más profundo, antes llevaba la respiración más ajustada…".
"Salía a correr aunque hubiese nieve o terreno resbaladizo"
Zapatero aúna el running con la mejora mental: "Correr era para mí un auténtico termómetro de la disciplina. Cuando eres presidente del gobierno y tienes una agenda tan intensa de horarios, en el plano físico y en el psicológico, el tener algo que te obligue, que te marque disciplina, te viene muy bien. Casi me lo imponía como una obligación de realizar un ejercicio que me costara, y salía a correr incluso con nieve o por terreno resbaladizo. En Nochevieja procuraba no irme a dormir muy tarde porque me encantaba salir a correr muy pronto el día de Año Nuevo. Empezar el año con una carrera, si hace sol, aunque haga frío, supone comenzar el año de otra manera, y ya hace bastante que siempre corro el día 1 de enero".
Cuando era presidente su afición a correr era complicada de cuadrar en la agenda: "Iba a correr cuando podía. A veces, por ejemplo, recibía al primer ministro de Vietnam, tenía una comida con él y luego a las siete tenía que ir a ver al Rey, así que a las cinco y cuarto hacía un hueco para trotar y a las seis y cuarto ya me estaba duchando e iba a ver a don Juan Carlos. En los viajes me marqué salir a correr siempre; en ellos he vivido mis experiencias más interesantes. He corrido por muchas ciudades del mundo, por parajes que es difícil que uno vea en su vida. Cuando corres a primera hora de la mañana, a veces casi de madrugada, tomas el pulso a la ciudad. Descubres si la gente madruga o no, si el tráfico está bien ordenado, observas si en las caras de las personas hay alegría o no, si hay vitalidad… Cuando salía a correr por los parques de las ciudades aprendía mucho. Eso sí, me exigía madrugar bastante, porque las agendas de trabajo en los viajes internacionales comienzan muy pronto, como es lógico, para aprovechar bien el tiempo".
Zapatero tiene anécdotas muy interesantes al correr en viajes oficiales: "Recuerdo que cuando tuvimos la cumbre del G-20 en Pittsburgh (2009), con todos los líderes mundiales, el servicio secreto nos llevó a correr a las cinco y media de la mañana por un fantástico parque natural de los muchos de los que puede presumir Estados Unidos. Todavía era de noche y el servicio secreto norteamericano nos iba iluminando con linternas para que pudiéramos correr. Me acuerdo de esa carrera porque fuimos por un camino espectacular entre un río y un bosque, con árboles de 20 metros y un agua cristalina. En Pekín íbamos siempre a correr a un parque urbano, cerca del hotel donde estábamos, que era un espectáculo, porque a las seis de la mañana te encontrabas con una orquesta de músicos mayores, cada uno tocando su instrumento, otros hacían taichi, practicaban yudo, jugaban al baloncesto, etc. Alrededor del parque había un circuito para correr de unos dos kilómetros, al que dábamos vueltas mientras contemplábamos el magnífico espectáculo de personas ocupadas en diferentes actividades. Allí empecé a sentir el fenómeno que más me ha llamado la atención en mis años de presidente del gobierno, que ha sido el crecimiento y la explosión de China. Visité ese país cada año y medio, aproximadamente, durante mis años como presidente, y en cada viaje percibía un mayor desarrollo y crecimiento, incluso físico, de las personas. Era impresionante".
Su experiencia corriendo en China con militares no la olvidará nunca: "Recuerdo que una vez, corriendo en una playa china, nos mandaron diez corredores militares para acompañarnos, y los diez eran completamente iguales, como en Matrix. Eran jóvenes con muy buena planta, debían de tener unos tiempos espectaculares, y como eran militares chinos, con una mentalidad rígida, y además en una misión con un presidente del gobierno, llevaban un orden impresionante. Estuve observando sus reacciones cuando yo aceleraba o iba más despacio. La mitad de ellos iba veinte metros por delante de mí y la otra mitad unos diez metros por delante. Me resultó imposible cambiar de posición. Aunque acelerara o fuera más despacio ellos siempre se mantenían a la misma distancia de mí. Formaban una máquina perfecta, y así funciona China ahora, como un reloj".
Debutó con dorsal n una carrera popular con 51 años
Su primera participación en una carrera popular llegó muy tarde, ya que llevaba décadas entrenando y no fue hasta 2012, con 51 años, cuando se colgó su primer dorsal. Fue en la Medía Maratón de Edimburgo: "Nunca había participado en una carrera popular, en parte debido a que antes de que yo me situara en la primera línea política las carreras populares no tenían el mismo tirón de ahora. Lo que ha pasado con el running popular en los últimos años ha sido impresionante, se ha vivido un gran cambio cuantitativo y cualitativo. La experiencia del Medio Maratón de Edimburgo fue muy enriquecedora. Había un ambiente de alegría tensa. Mucha gente estaba emocionada y cuando sales todo el mundo se concentra. Yo iba observando la belleza de la ciudad y las reacciones de los corredores. Hasta el kilómetro 18 iba razonablemente bien y pensé en mejorar un poco la marca. Apreté durante 300 ó 400 metros y me di cuenta de que no tenía que haber roto mi ritmo natural, porque luego los dos últimos kilómetros los hice bastante mal. Terminé con una media por kilómetro de 5:39, que es más o menos a lo que yo aspiraba. Bernardino Lombao, entrenador personal de José María Aznar, calificó mi tiempo de discreto, y yo lo asumo. Además siempre he procurado ser una persona discreta…".
Esa experiencia le llevó a conocer otra manera de entender el running: "Era la primera vez que vivía la sensación de estar haciendo la goma con unos y con otros a lo largo de los 21.097 metros del recorrido. Es como si al final tuvieras relación con alguno, porque tú les pasas, ellos te pasan a ti, de repente ya identificas a varios y te das cuenta de que te pasa el del chándal amarillo, etc. Al acabar me hubiera gustado irme a tomar un café con ellos… Recuerdo a un nórdico con el que fui todo el camino y yo iba pensando quién sería, a qué se dedicaría en la vida… Disfruté muchísimo con el ambiente, con la buena organización y al entrar en meta me pareció que todo el esfuerzo de una vida corriendo había merecido la pena".
Tras esa experiencia pensó en apuntarse a una maratón pero un médico le quitó la idea de la cabeza: "Alguien al que le gusta correr tiene un poderoso instrumento para medirse a sí mismo, para medir esa tensión dialéctica que hay en todo ser humano entre lo que puedes hacer y lo que debes realizar, entre la tentación de ir a más porque te sientes motivado y la cabeza fría que te advierte de los peligros. Cuando acabé el Medio Maratón de Edimburgo me encontraba bien y pensé que tenía que hacer un maratón, aunque sólo fuera uno en mi vida. Salió mi parte competitiva, pero poco a poco fui reflexionando hasta que un día, en una conversación con el doctor Hernán Silván en la que me explicó los efectos e impactos del maratón en el organismo, decidí que no quería correr maratones. Si puedo participaré en un medio maratón cada año, ya que es una experiencia muy gratificante.
Zapatero valora muy positivamente el auge del running popular en España: "La gente se ha enganchado a correr y los runners tienden a tener un orden de vida, con una cabeza más equilibrada. Aunque también tengo amigos que son unos enfermos…".
"Mi tirada más larga fue de 25 kilómetros"
Su tirada larga más exigente fue "al correr por una playa de 25 kilómetros que hay en Doñana. Tiene una arena muy compacta, perfecta para correr, es tan compacta que una vez se publicó una foto mía corriendo por esa zona y decían que era un montaje porque no dejaba huellas en la arena. Ese día me puse muy triste, porque con todas las horas que he corrido en mi vida hubo algún periódico que puso en duda que yo estuviera realmente corriendo. En Doñana he disfrutado de varios rodajes largos de 20 kilómetros.
En cuanto ala nutrición, no se obsesiona pero se cuida: "Simplemente intento no comer muchas grasas, suelo ingerir hidratos de carbono con frecuencia y beber agua para estar bien hidratado, pero no voy más allá porque si empiezo a seguir los consejos de algunos amigos o familiares corredores no tendría tiempo de estudiar y poner en práctica todas sus teorías sobre el gluten, los lácteos, etc. Simplemente estoy muy agradecido a la naturaleza porque me permite disfrutar de correr".
Zapatero da mucha importancia a saber qué tipo de pisada tiene y qué zapatillas le convienen: "Me hice un análisis de pisada y soy ligeramente pronador, así que conozco el calzado que me va mejor, que es el consistente y bien armado. Por ejemplo, no hice caso cuando algunos amigos quisieron que usara las zapatillas barefoot, porque sabía que me iba a lesionar con ellas".
El expresidente español aspira a correr durante muchos años más: "Espero poder hacerlo y quiero animar a la gente que esté pensando en correr a que dé el paso y se ponga las zapatillas, porque a mí una de las cosas que más feliz me ha hecho en la vida es correr. Hay dos valores fundamentales en la vida que son la libertad y el esfuerzo. Ambos se concentran de manera contundente en el hecho de correr. Hablo del esfuerzo en el buen sentido de la palabra, un esfuerzo que tiene recompensa con uno mismo, y no en lo material. Y la idea de la libertad de correr por donde quieras, con quien quieras y cuando quieras… ¿Que no duermo? Pues me voy a correr. Por cierto, es uno de los mejores remedios para el insomnio. Correr tiene muchísimas ventajas y también el riesgo de que te obsesiones y te piques con los tiempos. Hace años corría con pulsómetro y ahora ya no lo llevo y voy mucho mejor. A medida que tuve que afrontar diariamente la prima de riesgo, fui dejando el pulsómetro. Ya tenía bastante con la prima de riesgo, que era como un pulsómetro permanente".
