Se conocen los primeros datos de la inesperada muerte de Cristina Santurino que ha conmocionado al mundo del trail running

¿Qué le pasó a la corredora española de montaña de elite que murió horas antes de tomar un avión para ir a correr un ultratrail en Andorra?

Elmundo del trail running está conmocionado con la inesperada muerte de Cristina Santurino.

El pasado martes el mundo del trail running español entró en shock tras conocer a través de un comunicado de la empresa Hoka que su corredora de elite Cristina Santurino había fallecido con solo 36 años. La información era muy escueta y dejaba muchas preguntas en el aire.

"Hoy hemos conocido la tristísima noticia del fallecimiento de Cristina Santurino. Una mujer única, que vivió su sueño y que llegó a lugares que quizá nunca imaginó. Hoy, en el día de su cumpleaños, nos despedimos de ella con el convencimiento de que su legado perdurará en el corazón de amigos y familiares para siempre. Cris, te vamos a echar mucho de menos. Vuela amiga#, compartía Hoka España en su cuenta de Instagram en lo que era una sentida despedida de la corredora que patrocinaba.

No contestaba al teléfono y se pensó en un accidente entrenando

Tras conocerse la luctuosa noticia, en redes sociales se multiplicaron los mensajes de aficionados que no se explicaban la muerte de una corredora tan joven y tan llenada de energía que solo hace dos semanas había participado y acabado la Zegama-Aizkorri y que estaba inscrita para competir en los 100 kilómetros de la UTMB de Andorra.


Según diario El País, el lunes, Cristina Santurino se fue a dormir como cualquier otra noche en El Hierro, la isla donde estaba viviendo. Al día siguiente, martes, tenía previsto realizar el último entrenamiento largo antes de viajar a Andorra, donde iba a participar el sábado en una de las pruebas más exigentes del calendario: una ultramaratón de 105 kilómetros con casi 7.000 metros de desnivel positivo. Este tipo de carreras, conocidas por su extrema dureza física y mental, requieren meses de preparación y una disciplina férrea, algo que Santurino conocía bien y que formaba parte de su vida cotidiana. Como en todas las carreras en las que ha participado, estaba preparada para hacer frente al reto. Quien la conocía sabía su capacidad de sacrificio y su habilidad para tenerlo todo bajo control, pese a las dificultades de las carreras. A ella no le importaba caer, porque era experta en volver a levantarse.


Pero el martes, además, no era un día cualquiera para ella. Era una fecha especial: cumplía años. Como es habitual en estos casos, amigos, familiares y compañeros de deporte comenzaron a llamarla para felicitarla. Sin embargo, nadie obtuvo respuesta, no cogía el teléfono.. Al principio, la falta de contestación pudo parecer una simple casualidad o un despiste o que estaba haciendo sus últimos entrenamientos, pero con el paso de las horas la preocupación fue en aumento. Nadie sabía nada de ella y eso sí que empezaba a ser extraño. En el entorno de los corredores de montaña, donde los accidentes y las situaciones de riesgo forman parte de la realidad, el temor a que hubiera ocurrido algo grave no tardó en aparecer.

Un vecino la encontró muerta sobre su cama

Cristina se fue a dormir el lunes para afrontar el martes el último entrenamiento largo antes de viajar a Andorra para competir el sábado pero la inquietud se transformó realidad cuando, ya por la tarde, y tras muchas llamadas sin contestaciónun vecino con llave de la vivienda decidió acercarse a su domicilio para comprobar que todo estuviera bien. Fue entonces cuando se encontró el cuerpo sin vida de Cristina Santurino en la cama. A falta de la autopsia, la causa exacta de la muerte no ha sido confirmada oficialmente, y las autoridades no han hecho públicas más informaciones al respecto en el momento de redactar esta crónica.

Este desenlace ha dejado en shock a la comunidad del trail running y a todos los que seguían la trayectoria de Santurino. La noticia se ha difundido rápidamente por redes sociales y medios especializados, acompañada de mensajes de condolencia, recuerdos y homenajes a una deportista que, más allá de sus logros, era apreciada por su carácter cercano y su actitud positiva ante la vida y el deporte. En los últimos años, había participado en algunas de las carreras más duras del calendario nacional e internacional, siempre con el objetivo de superarse a sí misma y de disfrutar del entorno natural que tanto amaba. Se caía, se hacía daño, llegaba ensangrentada y siempre con ganas de más.


Su entorno define un estilo de vida sano al milímetro. Alguien a quien no se le conocen grandes bajones anímicos y que estaba en un momento dulce con su nueva vida en El Hierro y la ilusión de compartirlo con la familia. “Estaba especialmente bien en Canarias. Era feliz allí.  La montaña era su pasión, vivía para eso”, afirma su entrenador.