Un famoso y multitudinario 10 k acaba en una batalla campal con cabezas pisoteadas "por la obsesión de muchos por no perder ni un segundo en la salida"
Hace un año se vivió un episodio vergonzoso en uno de las mejores y más multitudinarias carreras de diez kilómetros que se celebran en España. Fue en enero de 2023 cuando en la 10 k de Valencia el afán desmedido por salir antes que nadie provocó una avalancha en la salida que acabó con numerosos corredores contusionados y lesionados.
En ese episodio se pudo comprobar que el running ha dejado de ser ese deporte apacible que nació para cuidar nuestra salud y se ha convertido para muchos en una jungla en el que solo sobrevive el más fuerte.
Era cuestión de tiempo que se volviera a repetir una imagen semejante en la que cientos de corredores salen más a pelear que a correr en la salida y muchos acaban pagando esa falta de civismo y un exceso de canibalismo competitivo.
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El campeonato francés de 10 k en el que participaban más de 3.000 corredores entre atletas de elite y atletas máster fue hace unos días el peor escaparate de lo que debe transmitir en cuanto a valores un deporte como el running. La salida fue un caos, decenas de atletas fueron víctimas del atropello de otros compañeros y la consecuencia fueron múltiples golpes, lesiones e, incluso, un par de traumatismos craneales a causa de la jauría que buscaba ser más rápido que el resto.
Alain Martínez, uno de los espectadores de la prueba, explicó lo que vio en ese momento: "Situaron la salida en una calle estrecha para tantos corredores y cuando se dio el pistoletazo ya comenzaron a caer corredores. Lo peor es que parecía que a la gente le daba absolutamente igual pisar cabezas, me avergüenza como ciudadano y como corredor habitual ver cómo nadie se paraba a preocuparse por un compañero que habrá entrenado tan o más duro que tú. Era una batalla estúpida por ganar un maldito segundo".
Situaciones como la vivida en este 10 k valenciano son cada vez más habituales en las carreras masificadas. Codazos, empujones, insultos y muchas malas caras en una actividad lúdica que algunos se empeñan en convertir en una guerra sin cuartel para ganar tres puestos y rebajar dos segundos su marca.