Uno de los agredidos en el 'Trail Doble Apolo' relata cómo vivió un insólito linchamiento "Me golpearon muy fuerte en la cabeza con las boleadoras, estaba en pánico"
El pasado fin de semana se vivió un episodio insólito en la historia de un deporte como el trail running. La prueba argentina 'Doble Apolo' se vio condicionada por la presencia de un grupo violento a caballo que atacó a los corredores de montaña de una manera extremadamente violenta.
Uno de los agredidos admite que temió por su vida y se quedó atónito cuando vio como se le atacaba a él y al resto de participantes con las conocidas como boleadoras argentinas, un arma con tres bolas que pueden provocar la muerte si se golpea con contundencia en la cabeza como le pasó a él.
“Vi los caballos y que algunos corredores se volvían. Pensé que esto no podía suceder y seguí. Ahí me empezaron a perseguir, me pegaron muy fuerte con las boleadoras en la cabeza y me rompieron la camiseta"
Fernando Castro relató cómo vivió este dramático episodio: “Vi los caballos y que algunos corredores se volvían. Pensé que esto no podía suceder y seguí. Ahí me empezaron a perseguir, me pegaron muy fuerte con las boleadoras en la cabeza y me rompieron la camiseta".
"Esto no puede volver a pasar"
El corredor explicó que, pese a la agresión y de estar sangrando en la cabeza, intentó continuar con la competencia, aunque las consecuencias físicas terminaron obligándolo a abandonar: “No me pude recuperar, me acalambré todo y en el kilómetro 10 decidí abandonar. Estoy con impotencia, pero también contento porque la carrera pudo continuar. Hay que hacer algo para poder seguir disfrutando de nuestra deporte. Esto no puede volver a pasar. Arruinaron mi carrera y la de otros compañeros, no entrenamos todos los días para vivir esto",
"Nadie pensó que se podía llegar tan lejos. Cuando vi a los lejos a los jinetes no se me pasó por la cabeza que me podía estar jugando la vida por disfrutar corriendo en la montaña"
Este corredor agredido admite que "nadie pensó que se podía llegar tan lejos. Cuando vi a los lejos a los jinetes no se me pasó por la cabeza que me podía estar jugando la vida por disfrutar corriendo en la montaña".
Este corredor y otros agredidos acudieron ese mismo día a una comisaría de policía a denunciar el ataque: "Esto no puede volver a pasar, espero que les caiga todo el peso de la justicia".
Mathias Williams, otro agredido en la carrera, describe el mismo escenario dantesco: "Nos querían linchar, esto no es admisible. El deporte es otra cosa, no sé cómo hay gente que puede llegar tan lejos para defender algo. Los corredores no somos los culpables, solo las víctimas de una locura".