Bárbara Riveros era la más lenta de su equipo de pequeña

La actual número 1 del mundo tuvo muchos problemas para mejorar en natación.

A los ocho años, Bárbara Riveros, la número 1 del Mundo, comenzó a dar sus primeras brazadas en la piscina del estadio Santa Rosa de Las Condes. Era descoordinada y siempre llegaba al final del grupo que entrenaba la profesora de educación física y ex atleta Ana María Lecumberri. La líder acual de la World Series era tan mala nadando que la mandó a entrenar sólo natación para mejorar su estilo. “Dice que la eché, pero no fue así. Simplemente la cambié de grupo para que pudiera aprender mejor la natación, ya que para correr y andar en bicicleta no tenía problemas. Por lo menos habían diez niñas que eran mejor que Bárbara a los 9 años, pero ella siempre fue disciplinada, entusiasta y constante en los entrenos. Nunca se quejaba por nada. Por ejemplo, la bicicleta no le era cómoda, pero ella competía con lo que tenía y se adapataba”, cuenta la técnico del Club Deportivo de la Universidad Católica, quien ha formado a muchos triatletas.

A los 12 años Bárbara Riveros se fue a competir a Estados Unidos y en esa carrera aprendió una lección que la hizo esforzarse mucho más en los entrenamientos. “A los 12 años Bárbara corrió un triatlón en Chicago y nunca se le ha olvidado que la ganó una gordita que era muy buena en el agua, y fue ahí donde le sacó la ventaja que no pudo acortar ni en el
ciclismo ni en la carrera”, explica Lecumberri.

Debido a esa lección, Bárbara comenzó a practicar más la natación, que hasta ahora reconoce que es su punto débil. Sin embargo, en la actualidad, se ha notado su progreso. Si antes salía en el grupo secundario, hoy lo hace en el grupo de avanzada, como sucedió en Sydney y en Seúl, hace algunas semanas, donde ganó y fue segunda, respectivamente.

Su ex entrenadora comenta que “ella nunca se ha quejado de nada ni por el traje de baño que le incomodaba ni por las zapatillas que le apretaban ni por la bicicleta que no era a su medida. Siempre le daba para adelante y luchaba al 200 por ciento. Ella es una persona muy leal, que hace caso en todas las instrucciones. Si tiene una duda, la pregunta al técnico y corrige lo que tiene que corregir. Ella tiene una estrella que le permite brillar. De hecho su filosofía es ‘uno se pone el límite’. Por ello ha mejorado mucho, especialmente en actitud, donde se ha hecho fuerte y sólida”.

Según Lecumberri, el nuevo entrenador, Darren Smith, la llevará lejos, potenciándola en las tres disciplinas, convirtiéndola en una verdadera profesional, como lo está demostrando con resultados a sus 22 años. “Bárbara siempre ve el vaso lleno y no a medio llenar. No se queja por nada. Su fuerza y espíritu de lucha la llevará a ser la mejor”, concluye la entrenadora que la vio nacer en el triatlón.

Fuente: La Nación