Alix Popham, un exjugador profesional de rugby, explica cómo la acción de varios triatletas profesionales estuvo a punto de provocar su muerte en el segmento de natación del Ironman de Gales

"Casi me matan en el agua, me patearon la cabeza de tal manera en ese Ironman que era como estar de repente dentro de una lavadora, vomité hasta 10 veces, sé que tuve mucha suerte"

Alix Popham, ex jugador profesional de rugby, asegura  se siente "afortunado de estar vivo" después de participar el pasado fin de semana en el Ironman de Gales. El que fuera deportista de elite reconoce que "entró en pánico" y llegó a temer por su vida al recibir múltiples glpes en la cabeza mientras competía en el segmento de natación.  

El triatleta aficionado asegura que se encontraba llegando a una de las boyas cuando le pasaron varias triatletas profesionales que le golpearon repetidamente con las piernas en la cabeza. "Tras recibir tantos golpes comencé a sentirme muy aturdido, no paraba de vomitar y empecé a asustarme mucho", explica Alix Popham.   

El exjugador profesional de rugby recuerda como sucedió todo muy rápido y de manera muy violenta;: "Estaba avanzando a mi propio ritmo, concentrándome en mi brazada, cuando me pasaron por encima. Fue como estar de repente dentro de una lavadora y la fuerza fue tal que incluso me arrancó el reloj de la muñeca".   

Dos días después del violento suceso aún no se lo explica: ""Fue simplemente un accidente extraño, jamás esperé que: un grupo de triatletas de élite me patearan de esa manera en la segunda boya durante mi primera vuelta".  

"Podía haber muerto en el agua"

En ese momento le quedaban 500 de los 3,8 kilómetros del segmento de natación y aunque mareado, vomitando y con un fuerte dolor de cabeza consiguió llegar a la orilla, pero a partir de ahí todo se nubló: "Al salir del agua realmente me sentí muy mal y mi esposa Mel dijo que mis ojos parecían completamente vidriosos, como si no la reconociera en absoluto".  

En ese momento su situación fue a peor: "Me sentí muy mal y probablemente vomité unas 10 veces después ante de que me llevaran en una ambulancia al hospital. Fue muy desagradable y no sabía ni donde estaba. Tenía una fuerte conmoción cerebral y podía haber muerto en el agua".  

A Alix Popham le da mucha rabia no haber podido acabar la prueba tras tantos sacrificios pero cree que es una persona afortunada porque puedo haber sido una tragedia: "Haber entrenado tanto y tan duro para no poder terminar fue un trago amargo pero las cosas podrían haber sido mucho peores. Podría haberme quedado inconsciente mientras estaba en el mar y no estar aquí en este momento, como les pasó a dos chicos chicos en el Ironman de  Irlanda el mes pasado".