El atleta con más suerte del mundo al que 'regalaron' un castillo para entrenar
El confinamiento obligatorio es una pesadilla para la mayoría, pero para algunos ese mal sueño es mucho más llevadero. Yosi Goasdoue, vigente campeón francés de media maratón, es el corredor con más suerte del mundo. De hecho, es el úncio que tiene a su entera disposición un castillo con 55 hectáreas de terreno para entrenar.
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Cuando Yosi Goasdoué conoció el anuncio del confinamiento movió contactos para conseguir una cinta de correr y seguir con rutinas de entrenamiento desde su casa. Lo consiguió, pero la alegría le duró hasta que intentó meterla en su pequeño apartamento y se dio cuenta de que no tenía espacio suficiente.
El atleta no se quedó parado y buscó una solución. Se convenció de que no podía quedarse en su piso en el centro de la ciudad francesa de Tours y encontró refugio en un lugar idílico. Llamó a Louis-Albert de Broglie, propietario del castillo Château De La Bourdaisière, un monumento histórico del siglo XVI transformado en hotel a una decena de kilómetros de su ciudad y la respuesta fue positiva. El lugar está rodeado de 55 hectáreas de parque donde el corredor tiene la gran posibilidad de ponerse a punto físicamente en un entorno perdido en la naturaleza y la paz.
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Debido al confinamiento, el hotel, que cuenta con pasillos amplios y habitaciones decoradas al estilo antiguo está cerrado al público. El runner lo tiene ahora a su entera disposición. Cuenta con varios recorridos de carrera, aparatos de musculación en el sotobosque y un espacio para la relajación y el yoga. El joven atleta, nacido en Etiopía y adoptado por una familia francesa cuando era niño, corre hasta 150 kilómetros a la semana por el parque.
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"Pero porque no haya competición no vamos a parar de correr. Yo entreno un tercio menos de lo que lo hacía cuando preparo una competición. El objetivo no es hacer el récord de vuelta al 'Château' sino permanecer en forma para el final del confinamiento", afirma el deportista en una entrevista con AFP. Al francés de 29 años lo acompañan en las instalaciones del complejo la familia del propietario y algunos colaboradores, todos respetando la distancia de seguridad, incluso durante las sesiones de entrenamiento que Goasdoué les propone.
Cuando no entrena, aprovecha para disfrutar de la naturaleza y acude con regularidad a la huerta del castillo para proveerse de materias primas para preparar su comida en las grandes marmitas del restaurante, ubicado en las antiguas caballerizas. "Sin duda es el lugar ideal para vivir", reconoce.