Mattia, el llamado 'paciente 1' se ha convertido en un símbolo en Italia de lucha contra el coronavirus porque demuestra que es posible la curación tras pasar condiciones gravísimas

El maratoniano al que no venció la peor versión del coronavirus emociona a toda Italia

Mattia Y. M. es un tipo fornido, de esos que llevan una vida saludable y disciplinada, un auténtico apasionado del running. Acababa de terminar un maratón, el segundo de vida, y dos semanas después le tumbó el coronavirus, le atrapó, le exprimió y le llevó a la UCI. Mattia esta considerado el 'paciente 1' del país transalpino, el primer caso conocido de este maldito virus que nos tiene a todos atemorizados. Este caso ha sido seguido minuto a minto durante 18 días por todos los italianos y se ha convertido en el icono de la lucha contra esta enfermedad. Han sido casi tres semanas de incertidumbre pero Mattia ha salido de la UCI e Italia ha recuperado la esperanza gracias a la lucha de su maratoniano que ha sabido vencer la peor cara del coronavirus.
 
 
 
Se ha convertido en un símbolo. Mattia Y.M, es un mánager de 38 años, deportista y atlético, fue hospitalizado el 20 de enero en condiciones gravísimas en Codogno, convirtiéndose en el primer contagiado de Lombardía (hasta ahora los infectados son 5.791 en esa región). Desde el lunes, después de 18 días en los que Mattia permaneció sedado, entubado e inconsciente, está fuera del departamento de reanimación y con respiración autónoma y semiconsciente en el hospital de Pavía. Sus médicos consideran que es una victoria que da esperanzas: Demuestra que incluso en condiciones gravísimas es posible la curación. Su mujer, embarazada de 8 meses, también infectada, fue hospitalizada en el hospital Sacco de Milán y ya ha regresado a casa.
 
 
 
 

El traslado del 'paciente 1' a terapia subintensiva ha sido la primera buena noticia que desde hace días ha podido dar la región de Lombardía. El sistema sanitario italiano la ha recibido con alegría. Todos los médicos se han visto reflejados en el combate que han tenido contra el virus los doctores que cuidaron a Mattia Y.M. No lanzan aún las campanas al vuelo, porque la rehabilitación será lenta. Su historial clínico sirve para mostrar cómo se desarrolla la infección con el Covid-19: El agravamiento es rápido, después hay una larga fase de estabilización y finalmente llega el inicio de la mejoría. La combinación de tres elementos son vitales para el feliz resultado del tratamiento: Cóctel experimental de fármacos antivirales, antibióticos y, de forma experimental, incluso los utilizados para curar el sida ; terapias vitales (hidratación, alimentación artificial, etc.) y ausencias de posteriores complicaciones.

El virus lo sorprende

Mattía por primera vez acudió con alguna fiebre el día 16 de febrero al ambulatorio de Castillone D'Adda (Loddi), donde viven sus padres. Pero consideró que no tenia síntomas que le hicieran sospechar que estaba infectado del coronavirus. El médico Luca Pelleborini lo mandó al hospital de la zona, en Codogno, donde se hizo una revisión rutinaria. Regresó el día 18, donde le aconsejaron su ingreso, pero Mattia prefirió regresar a su casa. A las pocas horas la situación se precipitó, hasta el punto de ser necesaria, en la mañana del día 20 de febrero, la intervención del reanimador y el ingreso en la unidad de cuidados intensivos.

Fue entonces cuando la mujer informó en el hospital de Codogno de una cena en un restaurante de Castiglione D’Adda, con varias personas que se habían reunido con un amigo mánager de la empresa MAE de Piacenza, para celebrar el 21 de enero su regreso de China, escapando del coronavirus. Se creyó incluso durante varios días que al haber estado en China podría ser el “paciente cero”. Pero tras diversos análisis, realizados incluso a sus padres que viven en Castiglione, el manager de la MAE resultó negativo a todas las pruebas y no tenía los anticuerpos del virus, demostrándose así que nunca había sido infectado. De todas formas, la revelación de la mujer de Mattia, advirtiendo de la cena con el mánager regresado de China, le salvó la vida, porque fue entonces cuando se activaron todas las medidas de seguridad, incluyendo análisis a los familiares y amigos de Mattia Y.M.

También ataca a jóvenes

Con Mattia se ha demostrado que también los jóvenes, incluso los de constitución atlética y con práctica deportiva habitual como era su caso, pueden ser afectados gravemente por el coronavirus. Ha constituido un error pensar que el Covid-19 contagiaba casi exclusivamente a personas mayores, lo que ha hecho bajar la guardia a los jóvenes. Lo demuestran la s estadísticas de la Lombardía, la región con mayor número de infectados. De los 440 pacientes más graves recuperados en terapia intensiva hasta el 9 de marzo, el 8 % tiene entre 25 y 49 años, el 33 % entre 50 y 64 años, el 37% entre 65 y 74, el 22 % más de 75 años. Es evidente que los jóvenes tienen más armas y defensas para combatir contra el virus. Es más difícil que en un físico joven se presenten problemas a otros órganos como al corazón, hígado o riñones, cosa que sí ocurre a menudo con las personas ancianas. De hecho, la mayoría de los fallecidos tienen más de 80 años y, en general, sufren varias patologías.

Toda Italia pendiente

Toda Italia ha sido con interés la evolución de la enfermedad del 'paciente 1'. Era frecuente ver en programas de televisión a alguno de sus médicos, como el profesor Raffaele Bruno, de 53 años, jefe del departamento de enfermedades infecciosas del hospital de Pavía. Sus declaraciones sobre la lucha para salvar a Mattia Y.M. demostraban que este paciente se había convertido en todo un símbolo: "Esta es la misión más difícil en Europa", llegó a decir el profesor Raffaele Bruno. Una misión en la que junto a este profesor trabaja un equipo de 30 médicos junto a técnicos e investigadores, que ha afrontado esta emergencia experimentando una cura. "Hemos probado –explicó el profesor Bruno- un cóctel de fármacos usados para el sida, para la hepatitis C y para el Ébola. En la mezcla está la ribavirina, un antiviral. Los experimentos en laboratorio han demostrado que esta mezcla inhibe el crecimiento del virus".

"Un virus imprevisible"

Ha sido frecuente ver al profesor Bruno en programas de televisión manifestar que era "imposible prever la evolución de la infección" del 'paciente 1' : "Por desgracia, la imprevisibilidad es la marca de los virus desconocidos. El profesor Bruno ha destacado que el 'paciente 1' es el símbolo que demuestra que del coronavirus es posible salvarse incluso tras pasar condiciones gravísimas". Pero al mismo tiempo nunca hizo distinciones: "Para nosotros todos los infectados son como el «paciente 1".

Fuente: ABC