En Estados Unidos se relaciona las muertes del triatlón con los ataques de pánico
Las muertes en los últimos meses en pruebas detriatlón en Estados Unidos a abierto el debate de cuáles son los motivos. En unprimer momento se achacaba a ataques cardíacos de los deportistas durante eltranscurso del sector de natación pero en un artículo en el prestigioso‘Washington Post’ se cuestiona que los ataques al corazón sean losresponsables. Según los estudios realizados en ninguno de los casos se puedeasegurar que un ‘paro cardíaco’ fuese el detonante y además no es demostrableque ninguno de los fallecidos tuviese alguna enfermedad cardíaca. Todo estohace que estas muertes estén envueltas en un aura de misterio que desde elartículo del Washington Post se intenta desvelar.
Los especialistas creen que estas muertes soninevitables ya que están relacionadas con los ataques de pánico. Algunassituaciones en el sector de natación pueden producir pánico en los triatletas,esto hare que se acelere su corazón y venga la sensación de ahogo y asfixia, loque hace que pierdas el control. Hasta los deportistas con un corazón de hierroson susceptibles de que estos ataques de pánico les puedan provocar seriosriesgos en el sector de natación al perder el control.
El ataque de pánico puede venir por lassituaciones de tensión, caos, emoción o presión, por citar algunas, además dela oscuridad del agua, el frío, la competitividady aunque parezca raro hasta por la presión del neopreno en el pecho, ya que lamayoría de los triatletas están acostumbrados a entrenar sin él.
Los ataques de pánico son comunes hasta en lostriatletas más experimentados, pero no sólo en el sector de natación. En el deciclismo también se pueden producir cuando la carretera está en mal estado olas condiciones climatológicas son muy adversas. Las altas temperaturas en elmaratón también producen situaciones de estrés en los deportistas.
En algunas de las muertes los triatletas eraninexpertos pero otros casos eran triatletas expertos y que nunca habían tenidoun problema cardíaco por lo que hace más complicado prevenir las desgracias.